LAS NINFAS

En el fondo cavernario del Misterio, exótico se contempla el almenaje fatal de las vetustas murallas, en las que se apoyan lateralmente los salientes extraños del edificio milenario del castillo de KLINGSOR y sus espléndidas terrazas de arabesco estilo…

Entre el terror sagrado de esas extrañas almenas del enigma, surge como por encanto el PARSIFAL Wagneriano contemplando arrobado los jardines hechiceros…

Las bellezas femeninas de la Santa predestinación, pervertidas desgraciadamente por el espíritu del mal, aparecen por doquiera.

De todas partes, así de los jardines como del magnífico palacio, surgen como por arte de magia, muchas jóvenes Ninfas peligrosamente bellas.

Vienen unas en tropel, otras aisladas, en número siempre creciente, semidesnudas, hermosas, espantosamente provocativas.

Ellas que dormían dichosas con sus amantes -los infortunados caballeros del Grial caídos entre sus redes amorosas-, como despertando de un sueño erótico, abandonan ahora su lecho de placeres…

Es la hora de la tentación y ellas han vuelto a sus antiguas andanzas en busca de una nueva víctima…

Por todos los senderos de la noche han venido: ¡Vedlas ahí! Hay cabezas doradas al sol, como maduras. Hay cabezas como tocadas de sombra y de misterio. Cabezas coronadas de laureles. Cabezas que quisieran descansar en el cielo. Algunas que no alcanzan a oler la primavera y muchas otras que trascienden a las flores de invierno.

¡Qué afán tan terrible el que agita a las entrañas de toda Ninfa viendo partir la nave que borda sobre el agua su fugitiva estela!…

¡Ellas, las deliciosas beldades femeninas, intentan ahora seducir con sus encantos al mancebo WAGNERIANO, pero éste las aparta indignado con su brazo Hercúleo!…

“Único amor, ya tan mío, que irá sazonando el tiempo. ¿Por qué me desprecias?” Grita una desesperada…

“Mis manos te han olvidado, pero mis ojos te vieron, y cuando es amargo el mundo para mirarte los cierro”. Exclama otra…

“No quiero encontrarte nunca, que estás conmigo y no quiero que despedace tu vida lo que fabrica mi sueño”. Así dice una soñadora.

“Como un día me la diste, viva tu imagen poseo, que a diario lavan mis ojos con lágrimas tu recuerdo”. Susurra así al oído del muchacho, la más provocativa…

Las Ninfas, féminas, mudables de todos los tiempos, preocupadas ahora… sufriendo por PARSIFAL, haciendo hasta lo imposible…

El pasaje musical que subraya toda esta escena miliunanochesca ha fascinado totalmente a los públicos más exigentes del mundo entero…

En este pasaje ígneo del coloso, existe color, amor, perfume, hechizos indecibles, todo cuanto puede en verdad seducir a los sentidos humanos.

Empero, es obvio que el Héroe no sucumbe en la batalla de las tentaciones…

Sin embargo, esto no es todo, falta lo más terrible, el encuentro con KUNDRY, la mujer por antonomasia, la mujer-símbolo, la Eva maravillosa de la Mitología Hebraica.

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