La Mente Universal

La convivencia social se fundamenta ne­cesariamente en los funcionalismo de la men­te. Es necesario explorar profundamente los diversos niveles de la mente.

La esfera del pensamiento donde el hom­bre vive no está jamás encerrada dentro de la limitada circunferencia del cráneo, como generalmente suponen los ignorantes, y hasta los ignorantes ilustrados del mundo. Si existiera un hombre así, como creen esas gentes sería éste, desde luego, el hombre más desgraciado del mundo. Un hombre con el pensamiento en­cerrado entre el cráneo no podría ver ni perci­bir nada, sería un completo idiota viviendo entre las tinieblas más profundas. Esta desgra­ciada criatura no podría ver el Sol, ni la Luna, ni las estrellas, ni la Tierra en que vivimos, ni las personas, ni las cosas, ni la luz. Nada de lo que tiene existencia existiría en la mente de un hombre así; esto se explica por el hecho de que nada puede percibir el hombre que no exis­ta de antemano en su propia mentalidad.

Don Emmanuel Kant dijo en su “Crítica de la razón pura”: “Lo exterior es lo interior”. Todo el universo existe en la mente cósmica. La esfera mental de cada persona se extiende por todo el cosmos y llega hasta las estrellas más lejanas. Esta es la causa por la cual vemos, oímos y sentimos todo lo creado. Este es el motivo por el cual podemos ver las estrellas más lejanas. Nuestro pensamiento no está en­cerrado en el cráneo. Nuestro pensamiento se extiende por todo el cosmos. Nuestro pensa­miento penetra en todas partes: mundos, so­les, personas y cosas, todo está dentro del pensamiento de cada hombre.

La mente es energía universal. La mente vibra y centellea en todo lo creado. El cerebro no es la mente. El cerebro es únicamente un centro receptor, una oficina radio telegráfica que recibe los mensajes de la mente. El cerebro no piensa. Quien piensa es la mente y ésta no es el cerebro.

Las religiones dicen que el alma humana tiene un cuerpo de carne y hueso. Los teóso­fos sostienen que el alma tiene además del cuer­po de carne y hueso, un cuerpo mental. Todas las escuelas de oriente y occidente que se de­dican al estudio del ocultismo, le enseñan a ma­nejar a sus estudiantes el cuerpo mental. El alma envuelta en el cuerpo mental puede trans­portarse a voluntad a otros planetas y ver lo que sucede allí.

Todo el universo está dentro de la mente humana. Todas las mentes están dentro de to­das las mentes. Vivimos mutuamente en la esfera del pensamiento ajeno. Los problemas económicos y sociales de cada persona viven en cada persona; nadie resulta ajeno a nadie. To­dos estamos dentro de la mente de todos. El mendigo vive dentro de la menté del rico, y es­te último dentro de la mente del mendigo. To­dos estamos sumergidos en el océano de la mente universal.

IMAGINACIÓN Y VOLUNTAD

Los dos polos de la mente son la imaginación y la voluntad. La imaginación es feme­nina. La voluntad es masculina. La clave del éxito se halla en la imaginación y voluntad uni­das en vibrante armonía.

ACCIÓN MENTAL

El inventor concibe con su imaginación: el teléfono, el radio, el automóvil, etc., y lue­go con la voluntad, lo plasma, lo convierte en hechos, en realidades concretas. Los modis­tos de París dictan las modas tal y como ellos las conciben en su imaginación.

EPIDEMIAS MENTALES

Si un hombre piensa tanto en sentido bueno como malo, las ondas que emanan de su mente llegarán al cuerpo mental de cada in­dividuo. Las ondas mentales se propagan por todas partes. Cuando las ondas son de sabiduría y amor, benefician a todos aquellos que las reciben. Cuando las ondas están permeadas con la devoción y veneración hacia Dios, llevan paz y consuelo a todos aquellos que están en sufrimiento. Las ondas mentales venenosas dañan la mente ajena. Las ondas mentales de odios, envidias, codicia, lujuria, orgullo, pereza. gula, etc., producen epidemias mentales. Las ondas mentales perversas envenenan con su radiac­tividad a muchas mentes débiles. El caso de “los rebeldes sin causa” es un buen ejemplo de lo que son las epidemias mentales. Los “rebel­des sin causa” se han convertido en una plaga mala y dañosa.

La causa de esta epidemia mental debemos buscarla en la imaginación mal usada. Los salones de cine exhiben películas de bandidos y pistoleros que luego se graban en la mente de los jovencitos. Los padres de fami­lia regalan a sus niños; pistolas, carritos de Gue­rra, cañoncitos, soldaditos de plomo, ametra­lladoras de juguete, etc., etc. Todo esto se refle­ja con fuerza en la imaginación de niños y ado­lescentes. Vienen luego las revistas y cuentos de ladrones y policías, las revistas pornográficas, etc. El resultado de todo esto no se hace esperar, y al poco tiempo, el niño, el adoles­cente se convierte de hecho en el rebelde sin causa, y más tarde, en el ladrón, en el bandido profesional, en el timador, etc.

HIGIENE MENTAL

Se necesita practicar higiene mental. Es urgente una medicina preventiva. Cultive Ud. la sabiduría y el amor. Haga Ud. mucha oración diariamente. Seleccione Ud.. las obras de arte: le aconsejamos la buena música, la música clási­ca, la buena pintura, las obras de un Miguel An­gel, las grandes operas, etc. Evite Ud. los es­pectáculos dañosos para la mente: los espectáculos sangrientos como el boxeo, la lucha libre, los toros, etc. Esta clase de espectáculos producen epidemias mentales. Cuide Ud. su mente: no permita Ud. que dentro del templo de la mente penetren los malos pensamientos. Sea Ud. puro en pensamiento, palabra y obra. Enséñele a sus hijos todo lo bueno, lo verdade­ro y lo bello.

ORÍGENES DE LA MENTE UNIVERSAL

La Gran Realidad Divina surgió de su propio seno en la aurora de este universo solar en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser. La Gran Realidad no se conoce a sí misma, pero al contemplarse en el espejo viviente de la gran imaginación de la naturaleza llega entonces a conocerse a si misma. De este modo se crea una actividad mental, vibratoria, por medio de la cual la Gran Realidad conoce sus imágenes infinitas que lucen maravillosas en el escenario cósmico. Esta actividad que saliendo de la periferia se dirigió al centro, es lo que se llama ¨Mente universal¨.

Todos los seres vivimos sumergidos en el océano infinito de la mente universal. Así todos vivimos dentro de todos. Nadie puede separarse mentalmente. “La herejía de la separatividad es la peor de las herejías”.

La actividad intelectual de la mente uni­versal dimana de una fuerza centrípeta; y co­mo a toda acción sigue una reacción, la fuerza centrípeta al hallar en el centro una resisten­cia, reacciona y crea una actividad centrífuga llamada Alma Cósmica. Esta Alma Cósmica, vibratoria, resulta ser un mediador entre el cen­tro y la periferia, entre el Espíritu universal de vida y la materia, entre la Gran Realidad y sus imágenes vivientes.

Un gran Maestro dijo: ¨El Alma es el pro­ducto de la acción centrifuga de la actividad universal impelida por la acción centrípeta de la imaginación universal”

Términos: Centrifugo: Es la fuerza que trata de alejarse del centro. La fuerza que van del centro a la periferia. Centrípeto : Fuerza que es atraída por el centro. Fuerza que fluye de la periferia al centro.

Todo individuo puede fabricar Alma. Cuando conocemos la técnica de la meditación interna, cuando dirigimos el poder mental al interior de nuestro propio centro, la resistencia que hallaremos internamente cau­sará su reacción y cuanto más vigorosa sea la fuerza centrípeta que apliquemos, más vigorosa será también la fuerza centrifuga que se forma. Así fabricamos alma. Así el alma cre­ce y se expande. El Alma fuerte y robusta encarna y transforma el cuerpo físico: lo trans­forma en materia más sutil y elevada hasta convertirlo también en alma.

PRACTICA: Aprenda Ud. a usar su imaginación y vo­luntad, unidas en vibrante armonía. Acostado en su lecho o sentado en un cómodo sillón, imagine un lugar lejano bien conocido (una casa, un parque, alguna avenida, una ciudad, etc.) Adormézcase con esa imagen en su men­te. Cuando ya se halle dormitando y con la imagen en su mente, realice esa imaginación: olvídese del sitio donde su cuerpo se encuentra ponga en juego su fuerza de voluntad y lleno de plena confianza en si mismo, camine por el si­tio imaginando. Camine como si estuviera en carne y hueso en el lugar imaginado. Si la practica se hace correctamente, Ud. se desdoblará y entonces su alma se transportará a ese lugar donde Ud. podrá ver y oír todo lo que allí su­cede.

SAMAEL AUN WEOR.


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