ANTROPOLOGÍA GNÓSTICA – TERCERA CÁTEDRA

Ha llegado la hora de hacer ciertos análisis en relación con el hombre. Ciertamente, y en nombre de la verdad, la Antropología meramente Materialista nada sabe sobre lo que es el origen del hombre. Ya en pasadas cátedras hicimos nosotros algunos análisis someros, y ahora vamos a ahondar algo más en esta cuestión.

Pensemos por un momento en los tiempos Mesozoicos de nuestro mundo, en la Era de los Reptiles. Entonces, en verdad, existía el hombre. Claro, esto lo niega la Antropología Materialista.

En verdad que la Antropología meramente profana desconoce el origen real del ser humano. Quiere la Antropología Materialista que el hombre no exista antes de la Era CUATERNARIA; se le niega la posibilidad de haber existido durante el Período CAINOZOICO, lo cual resulta en el fondo manifiestamente absurdo.

Sin embargo, hay cosas que lo dejan a uno pensando…, y son las siguientes: ¿Por qué ciertas especies, como el PLESIOSAURIO y el PTERODÁCTILO, pudieron sobrevivir durante tanto tiempo y al fin murieron, quedando hoy nada más que sus restos en algunos museos? Sin embargo, el hombre, a pesar de que esas especies fallecieron, de que se extinguieron sobre la faz de la Tierra, todavía sigue existiendo.

¿Por qué se extinguieron las especies del Período MESOCENO, de la Época MESOZOICA, y cómo es que los seres humanos no se hayan extinguido? Tantas especies desaparecieron y los seres humanos continúan vivos, ¿cómo es eso? ¿Qué explicación podría dar la Ciencia Materialista? No da ninguna.

Obviamente, la especie humana debería haber desaparecido. Si desaparecieron sus contemporáneos de la Época CUATERNARIA y de la TERCIARIA, pues también deberían haber desaparecido los seres humanos de la faz de la Tierra, pero continúan. Esto nos permite inferir la existencia del ser humano mucho antes de la Época Cuaternaria, y aún más, mucho antes de la Época de los Reptiles o de la Edad CARBONÍFERA.

Hay derecho a alegar la existencia de los seres humanos en tiempos que están más allá del Período Mesozoico. Tal derecho nos lo confiere, precisamente, el hecho concreto, repito, de que todas las especies de la Época Terciaria y Cuaternaria hayan desaparecido y que, sin embargo, su contemporáneo, el hombre, continúa todavía existiendo.

Si las otras especies desaparecieron, por inducción debemos decir que, al no haber desaparecido el “animal intelectual” llamado Hombre, tuvo que haber existido más allá de la Época Mesozoica y de la Época Carbonífera. Lo están demostrando los hechos. “Y hechos son hechos, y ante los hechos tenemos nosotros que rendirnos”…

Una cosa es terriblemente cierta: La Biblia nos habla, por ejemplo, de SERPIENTES VOLADORAS, y Job cita al Leviatán. El Zohar afirma, en forma enfática, que la Serpiente Tentadora del Edén era un “camello volador”…

A propósito, no está de más recordar que en Alemania se encontró a una especie de “camello volador”. Me refiero a restos fósiles que pudieron ser perfectamente organizados por los antropólogos.

Tiene un tamaño de 78 pies, es gigantesco; un cuello largo, muy largo, semejante al de los camellos, sin embargo está provisto de alas membranosas. Y cuando se observa el cuerpo de aquellos restos óseos, se puede evidenciar que en verdad se trata de una Serpiente Voladora, parecida al camello en cuanto a su cuello largo. ¿Será tal vez el Leviatán? ¿Qué dirían a eso los antropólogos? Obviamente este Saurio, o mejor dijéramos Mososaurio, es en el fondo únicamente el resto, o lo que queda de lo que fueron las Serpientes Voladoras de tiempos arcaicos de nuestro mundo Tierra.

Ahondando en todo esto, hallamos otros aspectos muy interesantes dentro del campo de la Antropología. En la BIBLIOTECA IMPERIAL DE PEKÍN, por ejemplo, existían pinturas en las que aparecían algunos Plesiosaurios, y también algunos Pterodáctilos. ¿Cómo es posible que los antiguos, que no sabían nada sobre Paleontografía o Paleontología, conocieran especies ya extinguidas de la época misma de los reptiles? Eso es algo que no tendría una explicación lógica, si no conociéramos nosotros la posibilidad de desarrollar en el cerebro humano ciertas facultades de tipo trascendental, facultades que nos permitirían el estudio de la historia de la Naturaleza y del hombre, en el fondo mismo de las memorias que yacen ocultas en todo lo que es, ha sido y será.

En realidad de verdad, mis estimables amigos, tenemos nosotros que saber que éste, el hombre actual, en modo alguno es el Hombre real. En lo único que podríamos estar de acuerdo con los antropólogos meramente profanos es en la cuestión del “animal intelectual”.

Que éste venga, en realidad de verdad, de la Época Cuaternaria o finales de la Época Terciaria, es algo que en modo alguno negaría. Pero, antes que todo conviene hacer una plena diferenciación entre el HOMBRE y el ANIMAL INTELECTUAL. El Hombre verdadero existió más allá de la Época Carbonífera y de la Edad meramente Mesozoica.

Este Hombre verdadero vivió en la Época de los Reptiles. Desgraciadamente, algunos seres humanos auténticos degeneraron terriblemente al final de la Época TERCIARIA, durante el MIOCENO.

Se mezclaron entonces, desgraciadamente (como ya dije en mi pasada plática), con algunas bestias de la Naturaleza; y de ellos resultaron ciertos SIMIOS GIGANTESCOS (estoy repitiendo algo que ya dije), que tenían rostros azules o rojos, que caminaban sobre pies y manos, o que se erguían como bípedos, y que tenían la capacidad de hablar.

A su vez, tales especímenes hubieron de mezclarse con otras bestias subhumanas, y de todo ello resultaron, ya los simios que conocemos o también, a base de ciertas evoluciones, algunos tipos de humanoides.

Estos humanoides siguieron reproduciéndose incesantemente durante la Época Cuaternaria.

Posteriormente, en esta época en que nos encontramos, son estos humanoides la humanidad actual: mezcla de Hombres auténticos con bestias de la Naturaleza.

Ahora verán, pues, la diferencia que existe entre los Hombres reales de la Primera, Segunda y Tercera Raza, y los “animales intelectuales” de la Cuarta y de la Quinta Raza en que nos encontramos.

Sin embargo, no por eso hemos de desalentarnos. Los gérmenes para el Hombre están en las mismas glándulas sexuales, los cargamos.

No hay quien no cargue tales gérmenes, puesto que es el resultado de la mezcla del Hombre con el animal. Si carga tales gérmenes, existe la posibilidad de elevarse al estado humano verdadero.

Eso sí, que hay que trabajar con tales gérmenes, hay que conocer, en realidad de verdad, los MISTERIOS DEL SEXO para poder crear al Hombre auténtico dentro de sí mismo.

Desgraciadamente, los antropólogos materialistas creen que son Hombres, desconocen absolutamente los Misterios del Sexo e inventan múltiples teorías sobre el origen de la humana especie, que en modo alguno, en verdad, podrían resultar útiles.

Pienso que todas esas teorías de los antropólogos materialistas están causando gravísimo daño a los pueblos. Es lamentable que la Antropología Materialista esté corrompiendo a la raza humana. ¡Ya bastante degenerada está!, y con tales teorías se degenera cada día en forma peor.

Nosotros, como antropólogos gnósticos, tenemos que enjuiciar muy severamente a la Antropología Materialista, a ésos que dicen que “solamente creen en lo que ven”, y que sin embargo están creyendo en lo que nunca han visto, en utopías tan absurdas como aquélla de que somos hijos del ratón, o que nuestro antepasado, el mandril, es un “elegante caballero”.

Tenemos que buscar, indudablemente, el ORIGEN de esta raza humana, de esta QUINTA RAZA que es a la cual nosotros pertenecemos. Debemos hallar su cuna por la CACHEMIRA, por la MESETA CENTRAL DEL TÍBET, por el Euximio, etc.

No quiero decir que la cuna completa de la raza actual haya tenido su origen, absolutamente, en esas regiones que he citado. Pero, en nombre de la verdad, debo decir que tales regiones de la Tierra constituyen una cuna muy importante de la especie humana, una de las varias cunas; me refiero a la especie humana actual, a las gentes de la Quinta Raza.

Han habido CINCO RAZAS en el mundo, que corresponden a cinco épocas diferentes. En primer lugar dije que teníamos la Raza Protoplasmática, luego los Hiperbóreos, posteriormente los Lemures, más tarde los Atlantes y por ultimo tenemos esta raza, que es la nuestra, la Aria. Nosotros iremos desarrollando a través de estas pláticas la historia de cada raza (aunque sea en forma somera), más una descripción completa de los escenarios en los cuales se ha desarrollado.

Hoy por hoy, me limito a decir que los Hombres de la PRIMERA RAZA propiamente dicha, existieron en el casquete polar del Norte, en la ISLA SAGRADA. Entonces ese casquete polar del Norte, los polos, mejor dijéramos, ocupaban la zona ecuatorial.

Incuestionablemente, la forma de vida de aquella raza era muy distinta a la actual; nada sabe sobre eso la Antropología Materialista. Aún más, estas afirmaciones en modo alguno concordarían con la famosa PANGEA y, por lo tanto, al hacer tales declaraciones lo único a que nos exponemos es a la burla de los antropólogos profanos.

Es que ellos desconocen, en verdad, la Mecánica Celeste en forma total. No saben que existe el proceso de REVOLUCIÓN DE LOS EJES de la Tierra. Piensan que la Tierra ha tenido siempre la misma posición con respecto al Sol, y es obvio, que por tal motivo han inventado su Pangea, pues les resulta más cómodo que estudiar Astronomía.

Los HIPERBÓREOS tuvieron su escenario en esa HERRADURA que rodea al POLO NORTE.

Obviamente, la misma Inglaterra y hasta Irlanda pertenecieron a la Tierra de los Hiperbóreos; a esa tierra perteneció también Alaska, pues, todas esas regiones forman una herradura alrededor del casquete polar del Norte.

La LEMURIA existió, más tarde, en el OCÉANO PACÍFICO; un enorme y gigantesco continente que cubría toda el área del Pacífico.

La ATLÁNTIDA existió, más tarde, en el océano que lleva su nombre. Así pues, la fisonomía del globo terráqueo ha cambiado muchas veces; cinco continentes, o cinco aspectos, o cinco escenarios ha tenido nuestro mundo, en los cuales se han desenvuelto Cinco Razas.

¿Podríamos nosotros aspirar a que ellos, los señores de la Antropología Materialista, aceptaran todo esto? Incuestionablemente que no, porque ellos creen que se las saben todas y de todas, todas; “no solamente ignoran, sino lo que es peor: ignoran que ignoran”.

Se proponen atacar al Génesis bíblico y, en su afán anticlerical, han inventado todas esas teorías que abundan por aquí, por allá y acullá.

No quieren entender siquiera lo que significa la palabra EDÉN; “Ed-en”, en su etimología.

Hay una raíz griega que explica tal palabra: VOLUPTUOSIDAD; así que “Edén” significa “Voluptuosidad”.

El Edén es el mismo SEXO, y todo el Génesis bíblico es una obra de Alquimia, nada tiene de histórico.

Aquel Edén que otrora se situara en la Mesopotamia, entre el Tigris y el Eufrates, se convirtió más tarde en la Escuela de los Astrólogos, y de los Caldeos, y de los Magos. Ese Edén, parece que tiene cierta relación, en verdad, con el famoso ADI-VASVASHA de los antiguos Lemures, y hasta con el JARDÍN DE LAS HESPÉRIDES del Continente Atlante.

El Edén es el sexo, mas esto no lo aceptarían jamás los antropólogos del materialismo, y mucho menos aceptarían los grandes MISTERIOS SEXUALES de Caldea, de la India, de Babilonia, de México, de Persia, de Egipto, etc.

En la Lemuria existió el sistema de reproducción por KRIYASHAKTI, esto es el durante el Mesozoico, mucho antes de que la raza humana hubiera caído en la generación animal. Bien sabemos nosotros que esta raza cayó en la tercera parte del EOCENO, o sea, durante el Mioceno.

Las gentes, los Hombres verdaderos de la Época Mesozoica se reproducían, ciertamente, por Kriyashakti: el Poder de la Voluntad y de la Inteligencia. Pero eran Hombres, y su sistema de reproducción no sería aceptado hoy en día por los “animales intelectuales”, porque el sistema de reproducción de los Hombres verdaderos es el de Kriyashakti. Es un sistema sagrado que causaría risa y rechazo a los antropólogos materialistas, aún más, se sentirían ofendidos.

Entonces, el sexo se consideraba sagrado, jamás se eyaculaba el ESPERMA SAGRADO. El Esperma era considerado como materia venerable. Cualquier zoospermo maduro se escapaba para hacer fecunda una matriz, y la raza humana poseía ingentes poderes, facultades extrasensoriales que le permitían conocer todas las maravillas del Universo y del Cosmos.

Por eso se dice que vivía en estado paradisíaco. Pero cuando el Hombre cayó en la generación animal, es decir, cuando comenzó a eyacular la Entidad del Semen, se precipitó la Involución.

Fue en realidad en la tercera parte del Eoceno cuando el Hombre caído llegó a mezclarse hasta con las mismísimas bestias de la Naturaleza. De allí nació el “animal intelectual”.

Incuestionablemente, el “animal intelectual” no podría jamás aceptar el sistema de reproducción por Kriyashakti, precisamente por su condición de animal. El sistema de Kriyashakti no es para los “animales intelectuales”, es para los Hombres; son dos reinos distintos.

Así que, en realidad de verdad, no debería sorprendernos que los “animales intelectuales” de la Antropología Materialista rechazaran el sistema de reproducción por Kriyashakti; y tienen hasta razón en rechazarlo, pues tal sistema no es para los “animales intelectuales”, repito, sino para los Hombres.

Sin embargo, como quiera que los gérmenes del Hombre –a pesar de todo– están en nuestras glándulas endocrinas, es obvio que si trabajamos nosotros con el sistema sexual de Kriyashakti – que es el de los Hombres–, podremos, en realidad de verdad, regenerar el cerebro y desarrollar dentro de la naturaleza fisiológica y biológica, y psicosomática al Hombre real, al Hombre verdadero.

Pero repito: esto no les gusta a los “animales intelectuales”.

Nosotros, en la GNOSIS, hemos difundido por todas partes los Misterios del Sexo. Si bien es cierto que el Gnosticismo Universal ha aceptado el sistema de reproducción por Kriyashakti, no es menos cierto que millones de “animales intelectuales” lo han rechazado, y no podemos criticarlos, puesto que ellos son “animales intelectuales”: el producto de la relación sexual de ciertos Hombres que degeneraron en la Época Terciaria y que se mezclaron con bestias de la Naturaleza. ¿Cómo podría ese producto de Hombres y bestias aceptar un sistema sexual que no les pertenece? ¡Imposible! Así que, vale la pena que reflexionemos un poco…

Pero bueno, vamos a entrar a un punto más importante, que lo he anotado hoy para que reflexionemos sobre eso…

Al fin y al cabo, ¿de dónde surgieron todas las especies vivientes? ¿De dónde surgió esta Naturaleza? ¿Por qué tendríamos nosotros que aceptar meras utopías materialistas? ¿Por qué habríamos de aceptar el Dogma de la Evolución? ¿Por qué tendríamos que vivir nosotros dentro del mundo de las hipótesis?

Ha llegado el momento de ahondar un poco en toda esta cuestión. En mi pasada plática dije que la especie humana se había desenvuelto en otras Dimensiones; también dije, que los señores Materialistas no aceptaban esas DIMENSIONES SUPERIORES. Ellos quieren que a la fuerza estemos metidos dentro el Dogma Tridimensional de Euclides; son como el cerdo, que quiere estar a todas horas en la pocilga y no quiere ver nada que no se parezca a pocilga.

Pero nosotros no aceptamos esos dogmas. En primer lugar porque a ellos no les constan las hipótesis que han afirmado (de que “el hombre venga del «chango»”). Nunca Darwin dijo que el hombre viniera del mono, jamás. Dijo, sí, que “el hombre y el mono tenían un antecesor común”.

Darwin abrió una puerta, nada más.

Cuando CARLOS MARX le dedicó a Darwin su Dialéctica Materialista, éste se ofendió, rechazó tal dedicatoria, se sintió muy molesto. Mr. DARWIN no era materialista; investigaba y abrió una puerta, eso es todo. A nosotros nos toca aprovechar esa puerta y ahondar en el misterio…

Si todo lo que hay hasta ahora son hipótesis (como lo dice Haeckel, quien en verdad asegura, en forma enfática, que ni la Geología, ni la Filogenia serían jamás ciencias exactas), si las teorías de un día desaparecen al otro día, si estos señores están afirmando lo que nunca han visto (a pesar de que dicen que “no creen sino en lo que ven”), si están mintiendo en esa forma, entonces no podemos, ni debemos darles crédito.

Tenemos que apelar a la SABIDURÍA DE LOS ANTIGUOS. Así lo enseña el Gnosticismo Universal.

Que la raza humana se hubiera desenvuelto en otras Dimensiones, eso es un imposible para la ciencia materialista, pero es una realidad para los gnósticos.

Si los Sabios antiguos podían hablar del PLESIOSAURIO, si podían mencionar a distintas bestias de la Época de los Reptiles y, aún más, del Período Carbonífero, sin saber, como ya dije, Paleontología, ni Paleontografía, ni tener todas esas jergas en la cabeza, es porque poseían FACULTADES extraordinarias que pueden ser desenvueltas y que residen dentro del cerebro humano.

¿Podrían los señores antropólogos materialistas afirmar que ya conocen, totalmente, el cerebro humano? Es obvio que no. Aún más, afirmo claramente que la ciencia médica todavía no conoce, en realidad de verdad, el cuerpo humano. Creerán que lo conocen, mas no lo conocen.

Mucho más tarde, cuando ustedes ahonden en la Ciencia de los Jinas, podrán corroborar mis afirmaciones… Pero no nos desviemos tanto del tema…

Al fin y al cabo, ¿cuál es origen de la humanidad, de la Tierra, de las razas, de la Naturaleza, de todo lo que ha sido, es y será? Esto es lo que hay que reflexionar hoy…

¿Qué nos dicen los Nahuas sobre el OMEYOCAN? ¿Y qué es el Omeyocan, el Lugar Dos? Se dice que “en el Omeyocan sólo hay Viento y Tinieblas”, así lo afirman los Nahuas. Llámase también al Omeyocan –debido al Viento y a las Tinieblas–, YOALLI EHECATL. El Yoalli Ehecatl es algo que nos debe invitar a la reflexión. Pero reflexionemos, continuemos…

¿Qué nos diría el mundo oriental sobre el Omeyocan, ya no únicamente los eruditos de nuestro país (México), sino los asiáticos?…

Una vez estuve hablando aquí sobre lo que es la Materia en sí misma. Dije que “podría ser destruida la forma, pero que como Substancia, la Materia continuaba en otras Dimensiones, y al fin, la TIERRA-SUBSTANCIA, o la Tierra-Germen era depositada entre el espacio profundo del Universo, en la DIMENSIÓN CERO DESCONOCIDA”… Así lo afirmé. También dije que “esa Substancia era el ILIASTER: la Semilla que quedaría depositada en la profundidad del espacio aguardando la hora de una nueva Manifestación Cósmica”.

Recuerden ustedes que aclaré un poco más esto al decir “que así como cuando un árbol muere queda su semilla, y que en ella existen todas las posibilidades de un nuevo desarrollo para un nuevo árbol, así también, cuando un mundo muere, queda su semilla: la Materia homogénea, insípida, insubstancial, inodora, incolora, depositada entre el seno de la ETERNA MADRE ESPACIO”.

Pues bien, esa Semilla con relación al UNO es DOS. No debemos olvidar que para ser Uno hay que primero ser Dos, y el Uno se siente Dos… Esa Tierra Caótica Primigenia, insípida, insustancial, inodora, ese germen de mundo depositado entre la Madre Espacio, es el Omeyocan, un verdadero paraíso que durante el tiempo de inactividad vibra, sin embargo, con felicidad.

Llámase también, se ha dicho, al Omeyocan –debido al Viento y las Tinieblas–, “Yoalli Ehecatl”.

¿Por qué? Porque EHECATL es el Dios del Movimiento Cósmico, el Dios del Viento. ¡Yoalli Ehecatl!, he ahí el Gran Movimiento Cósmico en el Omeyocan; es allí en el Omeyocan donde reina la auténtica felicidad del mundo, la dicha inagotable, profunda.

Existen DÍAS y existen NOCHES CÓSMICAS. Cuando la Tierra está en estado germinal, o cuando un mundo cualquiera se encuentra en estado de germen, depositado entre el seno del espacio profundo, duerme, y siendo Dos es Uno.

Después de cierto período de inactividad, entonces, el IMPULSO ELÉCTRICO, el HURACÁN ELÉCTRICO, hace que todos los aspectos, positivo y negativo, entren en actividad. Por eso se dice que “en el Omeyocan hay Tinieblas y Viento”; “Tinieblas y Viento”, Movimiento Cósmico…

No queremos decir “tinieblas” en el sentido completo de la palabra, es tan sólo una forma alegórica de hablar. Recordemos que en los Misterios Egipcios el Sacerdote se acercaba ante el Neófito y a la oreja le decía: “Osiris es un Dios Negro”. No es que fuese “negro”, realmente OSIRIS, pues, es el LOGOS, mas sucede que la LUZ del Espíritu Puro, la Luz de la Gran Realidad, es TINIEBLAS para el intelecto.

Y si se dice que “en el Omeyocan sólo hay Tinieblas y Viento”, es decir, Movimiento Cósmico; se quiere decir que allí está la Luz Increada, y que allí se desarrolla el Movimiento Cósmico, representado por Ehecatl.

En el Omeyocan se arremolina la Quietud infinita antes de la manifestación del Gran Logos Solar. El LOGOS SOLAR, en la tierra sagrada de Anáhuac, fue siempre llamado QUETZALCÓATL.

Así, pues, Quetzalcóatl –como Logos–, existe, indudablemente mucho antes de toda Manifestación Cósmica; es el Logos…

El Omeyocan es el Ombligo Cósmico del Universo, donde lo infinitamente grande revienta en lo infinitamente pequeño, en recíprocos remolinos que vibran y palpitan intensamente. Allí lo grande y lo chico se encuentran: el Macrocosmos y el Microcosmos.

Con la Aurora del Universo, el Huracán Eléctrico hace palpitar todos los átomos en forma de remolinos dentro del Omeyocan, dentro del Ombligo del Universo, dentro de la MATRIZ CÓSMICA, que es el Dos.

En el Omeyocan, el TLOQUE NAHUAQUE es tempestad nocturna de todas las posibilidades.

¿Por qué? Porque cuando el Movimiento Eléctrico, el Huracán Eléctrico, el Torbellino Eléctrico, hace girar todos esos átomos dentro de la Materia Caótica, existen todas las posibilidades de la Vida Universal. Así lo han escrito siempre los mejores autores de Cosmogénesis. Naturalmente, estamos diciendo algo que nunca aceptaría, en modo alguno, la Ciencia Materialista.

En el Omeyocan, el SEÑOR DE LA NOCHE, el NEGRO TEZCATLIPOCA, se niega, revienta en Luz y nace el Universo que fecunda y que maneja Quetzalcóatl: el Logos Solar. Recordemos nosotros que este Tezcatlipoca representa, en su aspecto femenino, a la LUNA y a DIOS-MADRE. El Omeyocan es precisamente eso, Dios-Madre; es precisamente la Matriz del Mundo. Por eso se dice que “Tezcatlipoca revienta en Luz”; sí, la Madre se hincha como la Flor del Loto, y al fin nace este Universo, que de hecho, fecunda el Logos. En Nahua se dice que “Quetzalcóatl, entonces, dirige y maneja ese Universo que surge a la existencia”…

El Logos, UNIDAD MÚLTIPLE PERFECTA, es radical; mas se desdobla a sí mismo en los CUARENTA Y NUEVE FUEGOS para trabajar con este Universo naciente. Incuestionablemente es precisamente el Logos, Quetzalcóatl, quien dirige este Universo; es, mejor dijéramos, la Conciencia Cósmica gobernando y dirigiendo lo que es, ha sido y será…

Pero estoy seguro, perfectamente seguro, de que la Antropología Materialista no aceptaría esta concepción de Quetzalcóatl. Estoy plenamente seguro de que la Antropología Materialista rechaza al Logos, de que está en contra la tradición mexicana, que no quiere nada con la Sabiduría de México. La Antropología Materialista, al rechazar a Quetzalcóatl como verdadero gobernante del Universo, de hecho está en contra de México mismo. Así, mis queridos amigos, vale que reflexionemos un poco…

Tampoco conviene que nos formemos de Nuestro Señor Quetzalcóatl, una concepción antropomórfica, no. Repito: Quetzalcóatl es una Unidad Múltiple Perfecta, es el Demiurgo de los griegos, el Logos platónico, el Principio Ingente de la Naturaleza haciendo vibrar cada átomo, haciendo estremecer cada Sol, es el FUEGO CREADOR del primer instante…

No podrían asegurarme jamás los señores del Materialismo Antropológico que conocen el fuego. Estoy seguro que no lo conocen, ni mucho menos la electricidad. A nosotros nos interesa el Fuego del fuego y el conocimiento profundo de la electricidad.

Ellos usan el fuego y lo consideran como “elemento de combustión”, mas se equivocan.

Porque, en realidad de verdad, si nosotros rastrillamos un cerillo, veremos que surge el fuego.

Dirían ellos: “¡Producto de la combustión!”. No señor, ¡más bien la combustión es producto del Fuego! Porque la mano que rastrilla el cerillo tiene “fuego” para moverse, y el fuego está latente dentro del cerillo mismo. Basta solamente eliminar ese estuche de materias químicas de fósforo, mediante el rastrilleo, para que surja el fuego.

El Fuego existe antes del cerillo; es algo desconocido para la química, porque el Fuego, en sí mismo, es el Logos, el Principio Inteligente Fundamental de la Naturaleza.

Conste que nosotros no estamos defendiendo a un Dios Antropomórfico, que tanto molestaría a los señores de la Antropología Materialista, no. Mas únicamente estamos haciendo gran énfasis para decir que la Naturaleza tiene Principios Inteligentes, y que toda esa suma de Inteligentes Principios de la Naturaleza es Quetzalcóatl: el Demiurgo de los griegos, el Logos de los platónicos, Unidad Múltiple Perfecta latente en todo átomo, en todo corpúsculo que viene a la vida, en toda criatura que exista bajo el Sol.

No hay duda, mis queridos amigos, de que el MONOTEÍSMO causó gran daño a la humanidad, porque, como consecuencia del mismo, se provocó el Materialismo, el ATEÍSMO. Digo también que el POLITEÍSMO llevado al abuso, al extremo, causó daño a la humanidad, porque entonces de él surgió el Monoteísmo, y del Monoteísmo, a su vez, surgió el Ateísmo Materialista.

Vean ustedes como el Politeísmo, habiendo degenerado, dio origen al Monoteísmo Antropomórfico y, por último (examinen ustedes cuidadosamente la secuencia), el Monoteísmo Antropomórfico originó, a su vez –debido a los abusos de los diversos cleros religiosos–, el Ateísmo Materialista.

Si nosotros aceptamos Principios Inteligentes en la Naturaleza y en el Cosmos, como fundamento de toda esta Maquinaria de la Relatividad, no desconocemos que, en el fondo, “la variedad es Unidad”…

Conceptúo que, en un futuro mediato, la humanidad tendrá que volver al Politeísmo, pero en una forma Monística Trascendental. Deberá equilibrarse la humanidad desde el punto de vista espiritual, entre el Monoteísmo y el Politeísmo. Sólo así podrá, en verdad, iniciarse una renovación de principios y una revolución completa de la Conciencia…

Hasta aquí mis palabras de esta noche. Dejo ahora plena libertad a los aquí presentes, para que hagan las preguntas que se relacionan con el tema. Advirtiendo que no contestaré preguntas que no tengan ver con el tema.

– Estudiante. Venerable Maestro, ¿existe alguna relación entre el Teotihuacán Eterno y el Omeyocan […]

– Maestro. En realidad de verdad, EL TEOTIHUACÁN ESTÁ AÚN MÁS ALLÁ DEL OMEYOCAN.

Podría decir que el Teotihuacán es el Sol Sagrado Absoluto, y el Omeyocan es algo muy diferente, es el Lugar Dos; es, dijéramos, el Iliaster, la semilla para mundos.

Obviamente sabemos muy bien que cuando el Torbellino Eléctrico, cuando Yoalli Ehecatl inicia el Movimiento Cósmico, entonces surge el Dualismo y deviene el Caos. Tal Caos es fecundado mucho más tarde, como ya dije, por Quetzalcóatl, el Logos, Unidad Múltiple Perfecta. Distingamos, pues, entre el Teotihuacán y el Omeyocan.

¿Alguna otra pregunta? Todos los aquí presentes deben preguntar si tienen alguna duda. Si no la tienen, pues no pregunten. A ver…

– Estudiante. Venerable Maestro, hablaba usted de Tloque Nahuaque, que en la acepción Náhuatl significa: “Señor o Divinidad del lejos y del junto”. ¿Qué explicación profunda nos podría hacer al respecto?

– Maestro. Lo que ya dije: el VIENTO, las TINIEBLAS, el MOVIMIENTO…, en que lo infinitamente grande se vuelca dentro de lo infinitamente pequeño; remolinos incesantes que se cruzan y se mezclan. Todo eso sucede siempre, como ya afirme en forma enfática, en el Omeyocan.

– Estudiante. ¿En el proceso este del Microcosmos se puede hablar del “animal intelectual” como el Microcosmos, o es el Hombre el Microcosmos?

– Maestro. Bueno, EN EL ANIMAL INTELECTUAL EXISTE LA POSIBILIDAD DEL MICROCOSMOS, puesto que carga la semilla del Hombre, aunque no es más que una bestia razonativa. Pues no hay duda de que el “animal intelectual” resultó de la mezcla, precisamente, de ciertos hombres degenerados con animales de la Naturaleza. De manera que, estos cuerpos que nosotros tenemos son el resultado de tales mezclas durante la Época de la Gran Caída, al final de la Edad Terciaria, en el Mioceno, ¿Entendido? ¿Alguna otra pregunta?

– Estudiante. Venerable Maestro, ampliando un poquito el aspecto de que no somos ahora más que el resultado de la reproducción de Hombres degenerados con bestias; si en nosotros, escasamente, la única posibilidad humana son los gérmenes que llevamos dentro de nuestras glándulas endocrinas, ¿es posible que podamos desarrollarnos, y crear, profundamente, el Hombre? […]

– Maestro. He de aclarar, volviendo al pasado. De la mezcla de ciertas tribus, dijéramos lemúricas ya degeneradas, con algunas bestias subhumanas de la Naturaleza, resultaron algunas especies semejantes a hombres, entre ellas las distintas clases de monos, “changos”, etc. También dije que habían resultado (eso lo dije en la pasada cátedra), cierto tipo de simios enormes, gigantescos, algunos de caras azules, otros de caras rojas, y eso no lo podemos negar.

Tal vez, por tal motivo, se atreven los señores materialistas –aunque desconozcan estas doctrinas–, a aseverar, entre otras cosas, que venimos del mandril, eso cuando se olvidan del hermano ratón.

Bien, pero en todo caso, existieron tales simios, que dije que platicaban, que caminaban en cuatro patas, que a veces en dos, y que tenían derecho a hablar como la gente.

Que se mezclaran esa clase de simios entre sí, y se reprodujeran, fue cierto. Que el mandril puede haber descendido de esa clase de simios, no lo podemos negar. Basta que observemos sus nalgas rojas, y en fin, su aspecto en general. Lo que ha motivado, pues, la inquietud de muchos antropólogos materialistas.

Pero es obvio que aquellas criaturas se mezclaron, a su vez, con otra clase de animales, y al fin algunos de esos animales eran con aspecto medio humano (más parecido al humano), y total que, al fin de tantas mezclas y evoluciones e involuciones, vinieron a resultar los cuerpos del humanoide, que aunque sean de descendencia animálica, llevan gérmenes de Hombre.

Dije también que los australianos, por ejemplo, las tribus de Australia de cabezas achatadas y muy primitivos, pues eran, a su vez, Lemures degenerados, mezcla de hombre con bestias, pero que estaban todavía muy cerca de las bestias; y eso es verdad, puesto que algunas de esas tribus de Australia parecen, dijéramos, animales: llevan piel como de osos.

Si todas esas metamorfosis son posibles, es posible también (ya que el cuerpo humano actual se parece al Hombre, aunque no sea Hombre) crear, dentro del organismo humano, dentro de lo psicosomático, dijéramos, al Hombre auténtico.

Sólo nos quedaría saber manejar las semillas, iniciar la revolución del germen mismo para que estos gérmenes brotaran y, dentro de lo psicosomático, surgiera el Hombre interior, el Hombre real.

Que en este trabajo hayan de hacerse ciertas modificaciones orgánicas, no lo podemos negar.

Por ejemplo, individuos que han degenerado sus glándulas, que se han sometido a trasplantes glandulares o de vísceras, son casos perdidos. Ya en ese terreno no es posible que los gérmenes del Hombre puedan brotar, germinar, desarrollarse.

Así, pues, que en verdad, en verdad mis queridos amigos, hay que HACER CIERTOS CAMBIOS EN EL ORGANISMO FÍSICO; y esos cambios se hacen, precisamente, con el TRABAJO SEXUAL, adoptando el sistema de KRIYASHAKTI, el método de reproducción de los Lemures.

Pero, obviamente, como ya les dije y les repito ahora, este método de reproducción es odiado a muerte por los “animales intelectuales”. Mas si algún “animal intelectual” desea convertirse en Hombre, tiene que aceptar el sistema sexual de los Hombres, o continuar como “animal intelectual”.

Así, pues, hay que provocar ciertas mutaciones, ciertos cambios favorables; así es posible que el “animal intelectual” se eleve al nivel del Hombre… Bueno hasta aquí mis palabras. ¿Alguna otra pregunta? A ver hermano A…

– Estudiante. Venerable Maestro, en Tenayuca… …los muros se adora a Tezcatlipoca que usted citó, y allí hay muchas calaveras, que representan pues a la memoria, a la muerte. ¿Tiene relación eso, digamos, con la Matriz del Mundo, con Tezcatlipoca, la Luna, la Diosa de la Noche, tiene relación eso también con Tláloc que también se adora allí mismo en la Pirámide de Tenayuca…

– Maestro. Pues, es claro que Tláloc es el Agua, es la Vida…

– Estudiante. Digamos, ¿en el Macrocosmos?

– Maestro. Es claro que es el Agua, es la Vida; sabemos muy bien la importancia que el agua y la tierra tienen para que surjan las criaturas vivientes; como dijo Moisés: “Para crear criaturas vivientes se necesita de agua y tierra”; eso es obvio. Por ese motivo, TLÁLOC Y LA MADRE CÓSMICA, la Madre Natura, la Gran Madre del Mundo, el Omeyocan, SE ENCUENTRAN ÍNTIMAMENTE ASOCIADOS; aun más: Tláloc y Tezcatlipoca también están relacionados; porque ya sabemos nosotros el simbolismo de Tezcatlipoca…

– Estudiante. […] Yo he comprendido, Maestro, que […] el “animal intelectual” […] es un animal degenerado, no idéntico al Hombre, muy parecido… […] Los cuerpos parecen ser los mismos, Maestro. ¿Qué metamorfosis es la que se cumple, qué cambios? ¿O el cuerpo humano del Hombre verdadero y el de ese animal son idénticos?

– Maestro. HAY SIMILITUD entre el cuerpo del Hombre y el cuerpo del “animal intelectual” actual; pero es obvio que, mediante la Ciencia Transmutatoria de Jesod-Mercurio, tienen que provocarse cambios tremendos dentro del organismo humano. Por ejemplo: la Glándula Pineal, que está unida con el pene o Phalus, se desarrolla extraordinariamente. El “animal intelectual” no tiene tal glándula desarrollada. El torrente sanguíneo viene a enriquecerse con las hormonas se…

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