ANTROPOLOGÍA GNÓSTICA – CUARTA CÁTEDRA

Recordamos a nuestros hermanos que estamos en Tercera Cámara; ésta no es Segunda Cámara, ni es Primera, ni es Antecámara.

Hemos venido hablando sobre Antropología Gnóstica, y hoy, como siempre, continuamos con las lecciones de Antropología Gnóstica. Rogamos, pues, a todos nuestros hermanos visitantes, poner el máximum de atención…

Ante todo es bueno saber, que los antropólogos nos hablan de tres épocas muy importantes: primera, el Período Paleozoico; el segundo, el Período Mesozoico; y el tercero, el Período Cenozoico.

Afirman ellos, en forma enfática, que durante el Período PALEOZOICO existieron sobre las aguas de la vida, los primeros seres unicelulares, los microorganismos; también existieron los moluscoides, los moluscos, los peces y los primeros reptiles. Esto lo afirman los antropólogos materialistas con una seguridad increíble, como si ellos hubieran estado presentes en las épocas arcaicas, como si en verdad hubieran podido ver, oler, palpar y hasta oír todo lo que en aquellas edades ocurrió.

Sin embargo, y como ya he dicho en pasadas cátedras, y ahora lo repito, siempre aseveran los antropólogos del materialismo que “no creen sino en lo que ven, que jamás aceptarían nada que no hayan visto con sus ojos o palpado con sus manos”. Aunque tenga que reiterar muchas veces, debo decir que tal afirmación resulta completamente falsa, mentirosa. […] Así, pues, mis queridos hermanos, ellos están creyendo en lo que nunca han visto, en lo que nunca han palpado; están afirmando en forma increíble suposiciones falsas.

¿Cuándo vieron ellos la Época aquélla, Primaria? ¿Cuándo estuvieron presentes en el Período Paleozoico? ¿O acaso vivieron ellos en el Período Mesozoico? ¿Acaso existieron en el Período Cenozoico? Están afirmando meras suposiciones que no les consta, afirmando lo que nunca han visto, y sin embargo, se creen eminentemente prácticos. Siempre una y otra vez están diciendo que “no creen sino en lo que ven”, y nunca han visto el Período Paleozoico. ¿Qué saben de ese período, de las formas de vida que existieron en aquella priemra edad arcaica de nuestro mundo? Hablan también del Período MESOZOICO, el de los grandes reptiles antediluvianos. Nosotros no negamos –en forma precisa o exacta–, que jamás haya habido en el mundo reptiles. Es claro que la época de los reptiles existió, fue un hecho. Nuestra Tierra estuvo poblada por enormes reptiles y esto es innegable. Recordemos al Broncosaurio o Bronsuario, el Plesiosaurio, el Pterodáctilo, etc.

Todos esos saurios realmente fueron gigantescos, enormes; monstruos que tenían hasta una y dos cuadras de tamaño. Existieron, pero, ¿les consta a los señores de la Antropología Materialista haber visto todos los reptiles del Período Mesozoico? ¿Cómo se reproducían, cómo vivían? ¿Fueron testigos de eso?

Viene después el período aquél conocido como CENOZOICO. Se dice que “muchos reptiles evolucionaron hacia el estado de los mamíferos”. Se asegura en forma enfática que “de los primates vinieron los homínidos”, antecesores del “animal intelectual” equivocadamente llamado Hombre.

“No hay duda –dicen ellos– de que de los primates nacieron los homínidos que originaron al hombre y –por otra parte– la rama aquella de los grandes gorilas, chimpancés, etc.”. Al hablar así, prácticamente quedan con Mr. Darwin. Bien sabemos que Darwin no dice en modo alguno que el hombre descienda del mono, sólo aclara que “el hombre y el mono tienen un antecesor común”.

Los antropólogos del Materialismo dicen que “ese antecesor común son los primates, y que de los primates nacieron los PRIMEROS HOMÍNIDOS y también los grandes simios de la época antigua”, del período que podríamos llamar “Cenozoico”. Así es como ellos arreglan sus teorías para que en alguna forma coincidan con las teorías de Darwin.

¿Pero existió acaso, o existieron acaso esos primates? ¿Los antropólogos del Materialismo, alguna vez vieron a los primeros homínidos? ¿Les consta, podrían jurar, acaso, que de esos homínidos nacieron, por un lado los simios gigantes y por el otro los hombres? O corrigiendo mejor lo dicho: ¿Podrían ellos afirmar, acaso, en forma enfática, que de los primates hubieran nacido los homínidos, que son los antecesores del hombre, según ellos? ¿Se atreverían a decir que también de esos primates nacieron todas las especies de gorilas y chimpancés gigantescos que pueblan y poblaron la faz de la Tierra en las épocas arcaicas? ¿Qué saben de eso los señores del Materialismo? Por otra parte, Haeckel –como siempre, con sus teorías– asigna, pues, al humanoide actual unas 17 o 18 genealogías; éstas devienen de los MARSUPIALES y de los MAMÍFEROS. Y lo habla Haeckel con tanta seguridad como si lo hubiera visto. Sin embargo, estos señores del Materialismo son los que dicen que “no creen sino en lo que ven”. Están diciendo lo que no han visto y creen…, están creyendo en utopismos fantasmagóricos de la mente, que no tienen demostración alguna.

Los tales mamíferos y marsupiales, y todas esas 17 o 18 genealogías de Haeckel, resultan bastante fantasmagóricas. Claro, entre ellas no descartan los antropólogos del Materialismo a los famosos LEMÚRIDOS con placenta. ¿Dónde está la placenta de los lemúridos? Bien saben ustedes que, en los tiempos actuales también se afirma, claramente, que “venimos de los lemúridos”; y no faltan por ahí ciertos pseudosapientes de nuestros tiempos, que están afirmando ahora que “nuestro antecesor es el RATÓN”, de manera que, según ellos, el ratón es el antepasado también de nosotros.

Como ven ustedes, son puras chifladuras lo que sostienen estos señores del Materialismo Antropológico, verdaderamente que se han dedicado a rebuznar a lo lindo…

Resulta vergonzosa esa tan cacareada cultura materialista del siglo XX. Tan pronto descendemos de los lemúridos como del hermano ratón; si hasta se dan el lujo de decir, con mucha seguridad, que “éramos chiquititos, pequeñitos, porque éramos hijos del ratón”. Son ridículas esas aseveraciones del Materialismo Antropológico.

Bien sabemos nosotros por las tradiciones antiguas, que la raza humana estuvo formada por GIGANTES: gigantes de la Atlántida, gigantes de la Lemuria, gigantes de la Época Hiperbórea, gigantes de la Época Polar.

Claro, para hacer aseveraciones como ésas de que “venimos también del ratón”, tiene que haber excesiva ignorancia, y quiénes así escriben, abusan terriblemente de la inteligencia de los lectores. Quiénes escuchan semejantes sandeces, realmente son víctimas de la ignorancia, porque ni el mismísimo ratón era tan pequeño en la Atlántida como lo es ahora. Bien sabemos que el ratón en la Época Terciaria fue un gigante, podía tener el tamaño de una vaca. Así, pues, decir que “el ser humano era chiquitito y que ha ido creciendo”, que “chiquitito porque era hijo del ratón”, es en el fondo espantosamente ridículo.

Vean ustedes cómo se mueven esos cínicos del Materialismo. Tan pronto están diciendo “que venimos de los primates” (aquellos que ya cite y de los cuales nacieron los primeros homínidos), como tan pronto están afirmando otra cosa: “Que nuestro antecesor es el ratón”. Cuando se cansan con el hermano ratón, entonces apelan pues al mandril, debido a que el pobre animalito tiene las nalgas rojas.

¡Vean ustedes qué ignorantes son esos antropólogos del Materialismo! Ésos son los que están degenerando a la humanidad, los que le están quitando a la humanidad los Principios Eternos, los VALORES ETERNOS DEL ESPÍRITU. Ésos son los que han precipitado a la humanidad por el camino de la involución y de la degeneración. Bien sabemos que cuando a la humanidad se le quitan los Valores Eternos, los Valores del Espíritu, degenera espantosamente.

Ésos son los que mandan a sus secuaces, a los bribones del Materialismo, a enseñarles a las gentes de los campos todas esas sandeces. Ésos son los que se han convertido en los instructores de la pobre gente que vive en las aldeas, en los villorrios. Ésos son, en verdad, los que están precipitando la degeneración, porque le están quitando a la humanidad los Valores Eternos.

Podríamos considerarlos como corruptores de menores, porque corrompen a las pobres gentes sencillas de los campos con sus sandeces, dañan la mente de las pobres gentes. Ésos son los que forman planes educacionales, dentro de los cuales se excluye todo lo que tenga sabor a espiritualidad.

Pero no tienen bases serias como para pronunciarse contra las enseñanzas espirituales de la humanidad.

Aseverar tan pronto que venimos del mandril como del ratón, o de los primeros primates de la Época Cenozoica, pues, es bastante ridículo.

Tanto en el Norte como en el Sur, y en distintos lugares de la Tierra y del mundo, estos señores materialistas se ríen del padre de Manú, del cual devino toda la raza humana; como se ríen del DHYAN-CHOHAN, les parece un personaje utópico. Y sin embargo, no tienen ningún inconveniente en creer en el Sosura del Sr. Haeckel, una especie de Pitecoide estúpido allá, con capacidad hablativa, mil veces más fantasmagórico y más utópico que la aseveración aquella de que “venimos del Manú o del Dhyan-Chohan”.

Todavía la humanidad cree en el Dhyan-Chohan, aunque a estos señores del Materialismo les fastidie. Todavía aceptan al padre del Manú millones de personas; en el Asia creen en él, en el Hombre dijéramos Espíritu, en el Hombre Prototipo, colocado en un Nivel del Ser muy superior.

Si hiciéramos investigaciones retrospectivas con procedimientos muy distintos a los del carbono 14, o a los del potasio-argón, descubriríamos que, en realidad de verdad, los prototipos de esta humanidad devienen de las DIMENSIONES SUPERIORES de la Naturaleza y del Cosmos. Pero hablar así a los señores de la Antropología Materialista, pues es algo más que imposible, porque se sienten ellos tan incómodos como los chinos cuando escuchan un concierto occidental.

Así que ha llegado la hora de analizar juiciosamente cuál es esa cultura materialista que está sirviendo de base a los pueblos, a las naciones. Tenemos que buscar el origen de tanta corrupción y de tanta perversidad. No es posible que nosotros sigamos permitiendo que la humanidad sea víctima de la ignorancia, eso es absurdo en un ciento por ciento. Esas 17 o 18 genealogías del Sr.

Haeckel y sus secuaces, están buenas como para un Molière y sus caricaturas.

Decir que “aquellos lemúridos, pequeños animalitos, de ojos muy vivos, tuviesen placenta y se pudiesen contar entre nuestros antecesores”, es absurdo, porque bien sabemos que los lemúridos no tuvieron placenta jamás. Ése es un error zoológico imperdonable.

Realmente Haeckel ha hecho gran daño a la humanidad, por eso alguna vez dijimos: “Que sus memorias se olviden y que no se ponga nunca su nombre en las calles”, parodiando a Job, el Profeta.

Además, en la época de Haeckel todavía no se conocía la Embriogénesis. ¿Cómo se atreve, pues, Haeckel a hablar de “lemúridos con placenta”? Absurdo en un ciento por ciento.

Cuando uno analiza estas cosas, no puede menos que sentir asco por esa Escuela del Materialismo que está corrompiendo a la humanidad, quitándole sus Valores Eternos, precipitándola por el camino de la involución.

¿Cuál es en realidad de verdad el antecesor del hombre de la Época o del Período Cenozoico? ¿Y cuáles son sus descendientes? ¿Cuáles los antecesores del hombre paleolítico y cuáles sus descendientes? ¿Cuáles los antecesores del hombre neolítico y cuáles sus descendientes? ¿Los conoció alguna vez Mr. Darwin? ¿Los conoció Haeckel o Mr. Huxley? ¿En qué se basa la Antropología Materialista para hablar con tanta autoridad sobre el HOMO-SAPIENS? ¿A qué época perteneció el homo-sapiens, el hombre primordial?

En vano Mr. Huxley intentará buscar entre las capas subterráneas de la Época Cuaternaria los restos fósiles del hombre primordial. En verdad que no los hallará jamás. Y es que el hombre es más antiguo de lo que suponen los cerdos del Materialismo. El hombre del Período CENOZOICO existió, como el hombre del Período MESOZOICO y como el hombre del Período PALEOZOICO.

Pero esto no lo aceptará nunca, jamás, el Materialismo. Ellos quieren que el hombre venga estrictamente de la Época Cuaternaria, en modo alguno aceptan que haya existido durante el Período Cainozoico.

Así, pues, ha llegado la hora de las grandes reflexiones, de los grandes análisis. ¿Qué saben ellos de la forma como la vida se fue procesando durante las Épocas Primaria, Secundaria, Terciaria y Cuaternaria? Dótesele a los seres humanos de su Mónada, a cada uno, y verán ustedes que todo ese teatrito de Haeckel, de Mr. Darwin, de Huxley, de Marx y de sus secuaces, caerá, en verdad, hecho polvo, porque la Antropología Materialista es un paredón sin cimientos: basta un leve empujón para convertirla en menudo sedimento.

En mi pasada cátedra hablé aquí sobre el Ombligo del Universo. Eso sí deberían estudiarlo los famosos antropólogos materialistas. Que nuestra Tierra tenga un “ombligo”, ¿por qué no? Si nosotros cuando nacemos, cuando venimos al mundo, también tenemos nuestro ombligo, y “así como es el Macrocosmos también el Microcosmos; tal como es arriba, es abajo”.

Hablamos entonces –en nuestra pasada cátedra– sobre el OMEYOCAN; algo dijimos, sí. ¿Qué es el Omeyocan? El Ombligo del Universo, sí…

Un día la TIERRA-LUNA existió, tuvo mares, tuvo montañas llenas de vida, de vegetación, tuvo también sus períodos Paleozoico, Mesozoico, Cenozoico. Pero los mundos, como todo lo que es, ha sido y será, nace, crece, envejece y muere.

La materia meramente física de la Luna murió. Hoy es un cadáver, como ha quedado demostrado por los astronautas que han descendido en el suelo lunar. Pero la vida, en sí misma, la Substancia viva de la Materia, no murió, continuó procesándose en una Cuarta Coordenada, en una Cuarta Vertical, junto con las semillas de todo lo existente.

Esa Substancia-Materia más tarde se procesó en una Quinta Coordenada, y luego en una Sexta, posteriormente en una Séptima. Y cuando cayó en la Séptima, se sumergió entre el seno del Espacio Abstracto Absoluto.

Esa Substancia Homogénea, ese MULAPRAKRITI de los orientales, esa Tierra Primigenia o Primordial, continúa existiendo. Era una semilla que no podía perderse, y ahora estaba depositada en el espacio profundo; en esa semilla la vida continuó latente. Esa semilla –he dicho y lo vuelvo a repetir hoy– es el ILIASTER de los Sabios.

Durmió Siete Eternidades –tal semilla– entre el Caos, es decir, entre el Espacio Profundo para ser más claro. Pero mucho más tarde, el Torbellino Eléctrico, el Huracán Eléctrico, “las Tinieblas y el Viento” (como dice el pueblo de Anáhuac), agitaron aquel mundo primigenio, original, aquella tierra llamada “Iliaster”; y entonces fue cuando el Dos funcionó con sus opuestos positivonegativo, masculino-femenino. Así, del Iliaster surgió el Caos; por eso se habla de que “en el Omeyocan, el Huracán, las Tempestades, las Tinieblas prevalecen”. Se habla allí claramente de YOALLI EHECATL.

EHECATL es el Dios del Viento, de los Huracanes, del Movimiento Eléctrico. El Macrocosmos volcado en el Microcosmos, todo en incesante actividad. Así, el Caos, en realidad de verdad, existió en el Omeyocan, fue el mismo Omeyocan; una Tierra Virginal, purísima, inefable, que jamás aceptaría la Antropología Materialista. Allí estaban todas las posibilidades hasta que el FUEGO UNIVERSAL hizo fecundo aquel Caos. Y cuando lo hizo fecundo, apareció el LIMBUS. Ese Limbus extraordinario dio origen a todo lo que es, ha sido y será.

Desde entonces, desde el Ombligo del Universo, hubo sucesivos desdoblamientos a través de varias Dimensiones y el hombre meramente germinal pasó… …fue la Época del Protoplasma. Y la vida evolucionante e involucionante, a través de varias Dimensiones, vino a cristalizar, por último, en la Tierra Protoplasmática.

Existió una Primera Manifestación en el Mundo de la Mente, en la región de la Mente Cósmica o de la Inteligencia Universal; una Segunda Manifestación de todo lo que es, ha sido y será, en un Segundo Período. Y entonces, como resultado, apareció una Tercera Manifestación en una Dimensión ulterior.

Así, pues, la vida se desenvolvió, evolucionó e involucionó en Tres Dimensiones extraordinarias antes de que apareciera en este mundo físico. La vida existió primero en el ESTADO MINERAL, pero una clase de minerales que hoy en día no aceptarían los antropólogos ni los geólogos materialistas; mucho más tarde se desenvolvió en ESTADO VEGETAL y posteriormente en ESTADO ANIMAL.

Mas esos estados (mineral, vegetal y animal), son desconocidos actualmente; constituyen algo así como el arquetipo de estos reinos, mineral, vegetal y animal actualmente existentes.

Es obvio que, antes de que la vida apareciera sobre nuestro Mundo Protoplasmático, había surgido de entre las especies animales existentes una criatura muy semejante a cualquier mamífero, o a cualquier simio, pero en realidad de verdad muy diferente a los simios.

Cuando ese HOMBRE ORIGINAL o PRIMIGENIO logró cristalizar en forma densa, pasó por una transformación de su morfología, y apareció así sobre el casquete polar del norte, que otrora estuviera situado en la zona ecuatorial.

Ya en mi próxima plática hablaré sobre el movimiento de los continentes. Y entonces vamos a decirle al mundo lo que realmente es la Pangea. Hoy sólo nos limitaremos a decir que la vida se desarrolló en otras Dimensiones antes de cristalizar en el mundo físico.

Hoy quiero también poner énfasis para decir que, antes de que existiera realmente el “animal intelectual”, equivocadamente llamado Hombre, existió el HOMBRE REAL en la Primera, Segunda y Tercera Raza.

El “animal intelectual”, ése que surgió en la Época Cuaternaria, ése no es el Hombre sino el “animal intelectual”, repito. En la pasada ocasión dije que “los Hombres reales vivieron espléndidamente en la Lemuria, pero que algunos se degeneraron al final, y que se mezclaron con bestias, y que de esa mezcla vino a resultar la humanidad actual, el «animal intelectual»”.

Así que, ha llegado la hora de entender estas cuestiones tan delicadas. El Hombre es anterior al Período Cuaternario, como al Terciario, Secundario o Primario. Prueba de ello es que, a pesar de que todas las especies vivientes de los tiempos arcaicos desaparecieron, continúa existiendo ese “animal intelectual” llamado hombre.

Si es capaz de subsistir a pesar de tantas tormentas, a pesar de la revolución de los ejes de la Tierra, a pesar de los acontecimientos de la Pangea; y si los animales, reptiles y otra clase [de animales] de Períodos Mesozoicos, etc., no fueron capaces de subsistir, esto nos está demostrando que el hombre es anterior a todos estos períodos señalados e indicados por los antropólogos materialistas.

Quiero que ustedes reflexionen profundamente en todas estas cuestiones. Dótese al pobre “animal intelectual” de su Mónada –que se le intenta quitar–, y todo el teatrito ése de Mr. Darwin, y de los Haeckel y de los Huxley, caerá en verdad hecho polvo.

Ha llegado la hora de desenmascarar realmente a la Antropología Materialista. Ha llegado el instante de devolverle a la humanidad los Valores Eternos…

Hasta aquí mi plática de esta noche… […] Si algún hermano tiene algo que preguntar, antes de proseguir con nuestros trabajos de esta noche, puede hacerlo con la más entera libertad. […] – Estudiante. ¿En el Torbellino Eléctrico, o sea, los gérmenes de vida, ya traían, cada uno, su especie definida?

– Maestro. Indudablemente que los gérmenes de toda vida, vienen del mismísimo OMBLIGO DEL UNIVERSO, desde el OMEYOCAN. Esta Tierra tiene su “ombligo”, y en el “ombligo de esta Tierra está toda vida.

Claro está que los antropólogos del materialismo son enemigos de la Antropología Gnóstica y de las auténticas tradiciones de México; no van a aceptar, así porque sí, al Omeyocan… A ver, ¿alguna otra pregunta? Habla hermano…

– Estudiante. Venerable Maestro, quisiera que nos aclarara lo siguiente: Eso de que la Raza Lemúrica degeneró, que se unió con las bestias y de ahí nació está raza. ¿En qué sitio ubicamos a los Atlantes, que como usted nos ha enseñado, fueron anteriores a nosotros?

– Maestro. Pues la Atlántida fue aceptada hasta por Mr. Darwin, y bien sabemos nosotros, con entera claridad meridiana, que la Lemuria también fue aceptada por Mr. Darwin. Sin embargo, tengo que decir lo siguiente: la Raza Lemúrica fue esplendorosa, formidable, maravillosa; hoy no me he detenido a hablar claramente sobre los grandes aconteceres de Lemuria, porque no nos alcanzaría el tiempo, pero en futuras cátedras hablaremos, claramente, sobre toda la historia de la Lemuria.

Al finalizar la Raza Lemúrica, en sus tiempos de decadencia, sucedió que algunos individuos degeneraron sexualmente y se mezclaron con bestias. De allí resultaron algunos simios muy extraños.

Dije en mi pasada cátedra que algunos de rostros azules y otros de rostros rojos; que andaban tan pronto sobre pies y manos, como se levantaban verticalmente, y que tenían el derecho y el poder de hablar.

Nuevas mezclas permitieron que esa clase de simios, a su vez (simios-hombres), produjeran la raza actual, la raza del humanoide intelectual. De manera que el humanoide, ése que los materialistas ven surgiendo del Período Cuaternario, no es el verdadero Hombre, es únicamente el resultado de la mezcla de bestias humanas con hombres. Así, pues, nuestra raza, nosotros todos, SOMOS EL RESULTADO DE LA MEZCLA DE LOS HOMBRES que existieron en la Lemuria y que se juntaron CON CIERTAS BESTIAS; de ahí venimos nosotros.

Nosotros somos hijos de bestias y de Hombres, somos, pues, “animales intelectuales”. Sin embargo, como venimos también de Hombres, cargamos los gérmenes para el Hombre. Si los sabemos aprovechar, esos gérmenes se desarrollarán en nosotros y nos convertiremos en Hombres.

Si por algo nos podemos convertir en Hombres, a pesar de ser “animales intelectuales”, es porque cargamos los gérmenes del Hombre. Somos hijos de bestias, no lo negamos, mezcladas con Hombres, pero cargamos los gérmenes del Hombre, y si los aprovechamos nos transformamos en Hombres. Y ésa es la cruda realidad de los hechos; ¿entendido? ¿Hay alguna otra pregunta?

– Estudiante. Maestro, si el simio surgió de la mezcla de Hombres degenerados con bestias y la actual humanidad también, entonces, quiere decir que en ese sentido se podría hablar de un origen común?

– Maestro. Pues, NO PODRÍAMOS DEL TODO ASEGURAR UN ORIGEN COMÚN, porque son muchas las bestias y fueron muchos los Hombres que se mezclaron con bestias; muchas de esas mezclas, a la larga, y a través de sucesivos cataclismos perecieron, mas el resultado de otras mezclas con bestias logró sobrevivir.

Así, pues, los ATLANTES fueron ya gentes que lograron sobrevivir (producto de la mezcla de hombres y bestias); y a su vez esta raza que actualmente puebla la faz de la Tierra, es descendiente de Atlantes.

Así, pues, si decimos que el “animal intelectual” actualmente es Hombre, estamos mintiendo.

No es Hombre, es “animal intelectual”. Hay muchas gentes que no aceptan, por ejemplo, el Arcano A.Z.F., que no quieren la Ciencia de la Transmutación. Existen problemas muy graves: hombres que se casan con ciertas mujeres que no quieren la Transmutación, y mujeres que se casan con ciertos hombres que no quieren tampoco la Transmutación.

En la Lemuria, los Hombres reales se reproducían por KRIYASHAKTI, es decir, no derramaban el Vaso de Hermes; cualquier zoospermo maduro era suficiente para hacer fecunda una matriz.

Pero eso eran los Hombres que no se habían degenerado, los Hombres reales.

Pero exigirle también a los pobres “animales intelectuales” que se reproduzcan por Kriyashakti, es decir, mediante la Transmutación, es mucho exigirles. Y si no aceptan, sencillamente tienen derecho a no aceptar, pues son bestias y las bestias tienen derecho a reproducirse como bestias. Pero querer nosotros que las bestias se reproduzcan con el sistema de los Hombres, con el don de Kriyashakti, es mucho exigir.

También es cierto que nos proponemos crear Hombres, y para eso estamos difundiendo estas Enseñanzas Gnósticas. Quienes sí acepten, de verdad, el sistema de reproducción por Kriyashakti, es decir, mediante la Transmutación de la Líbido Sexual, se convierten en Hombres, porque adoptan el sistema sexual de los Hombres.

Cuando ustedes, los misioneros, vean a alguien que no quiere aceptar el sistema de reproducción de Kriyashakti, no se asombren, ni se extrañen, ni les duela, porque las bestias tienen su sistema de reproducción. Y es mucha gracia que algunas de esas bestias acepten el sistema de los Hombres; eso es rarísimo, demasiado extraño… ¿Hay alguna otra pregunta? A ver A.

– Estudiante. Venerable Maestro, si en la cultura mexica, Tezcatlipoca representa la Luna, a la Noche, al Iliaster, está dirigido, digamos, por Ometecuhtli una alusión mexica… …al Omeyocan, y los Principios de San Juan que es el Fuego, los Principios Tláloc y los principios, digamos, en relación a la materia…

– Maestro. Pues, ya sabemos muy bien que TEZCATLIPOCA TIENE SU ASPECTO FEMENINO, LUNAR, y eso está comprobado debidamente en la Sabiduría Oriental. Cuando se habla con entera claridad de la Madre que se hincha, que resplandece y que al fin da a luz al “hijo”: el Universo; Universo extraordinario que quiere decir Quetzalcóatl.

Eso está respondido en mi pasada cátedra. Alguna otra pregunta. A ver.

– Estudiante. Maestro, ¿los Atlantes ya son “animales intelectuales”?

– Maestro. Pues es obvio que los degenerados de Lemuria se mezclaron con las bestias, y que de allí nacieron una enorme cantidad de “animales intelectuales” que continuaron viviendo en la Atlántida; a su vez, de los Atlantes venimos nosotros. Nosotros somos, pues, hijos de bestias y de Hombres.

Tenemos la semilla de los Hombres y por eso podemos convertirnos en Hombres, pero somos bestias razonativas.

Estamos hablando aquí en una forma franca; y tendremos que seguir hablando francamente para desenmascarar a los traidores y desconcertar a los materialistas ante el veredicto solemne de la conciencia pública. A ver habla ya, a ver que es lo que vas a hablar…

– Estudiante. …Hicieron la primera parte de la Raza Lemur y dijo que no todos se mezclaron con bestias. Entonces, la pregunta mía es: ¿Qué se hicieron los Hombres que no se mezclaron con bestias? ¿Por qué no fueron ellos los que siguieron habitando en la faz del planeta Tierra?

– Maestro. Sencillamente, NO TUVIERON GANAS DE SEGUIR CONVERTIDOS EN BESTIAS también; se fueron…, ¡qué les vaya bien! Eso es todo.

Dejaron viviendo aquí, sobre la faz de la Tierra, a los “animales intelectuales” y aquí estamos, ellos se fueron. Algunos, sí, se sacrificaron y quedaron viviendo aquí con la gente, sufriendo y habitando en esa clase de organismos, producto de las mezclas de Hombres y de bestias. A ver.

– Estudiante. Venerable Maestro, ¿en qué plano viene a quedar el hombre de Neandertal y el de Cro- Magnon, entre el liberamiento de la Raza Lemur? ¿Tienen alguna relación ellos con ciertas?…

– Maestro. Bueno, los hombres de Cro-Magnon y Neandertal, y toda esa cuestión, ya sabemos que no son sino descendientes de la Atlántida; tan bestias como nosotros, y eso es todo. ¿Alguna otra pregunta?

– Estudiante. Maestro, ¿en qué momento aparecieron las bestias?

– Maestro. Pues ya te he dicho que bestias hay aquí, en esta Tierra, desde el amanecer de la vida.

Ténganse en cuenta que en la época, que podríamos llamar nosotros “Lunar”, cuando la Tierra fue Etérica, ya existían toda clase de animales. Eso es claro.

Y a eso vamos a llegar a través del proceso didáctico. Ahora estoy contestando, y lo que estoy contestando no se va incluir, naturalmente, en la próxima lección mimeografiada, porque tenemos que llevar un orden. Se incluye únicamente la conferencia, nada más.

Pero sí tendremos que hablar, claramente de cada una de las Rondas precedentes, pero vamos construyendo un método didáctico y dialéctico. ¿Alguna otra pregunta?

– Estudiante. Maestro, a ver si nos pudiera ampliar un poquito sobre los gérmenes que nosotros llevamos de Hombres, ya que yo cuando dice gérmenes, yo lo remito inmediatamente a los Gérmenes Sexuales únicamente; y haciendo una reflexión más honda, veo que existe algo de humano, o pues, de Hombre en nosotros, que es la Esencia… Tal vez si pudiera ampliar un poco más, cuáles son esos gérmenes de Hombre que llevamos, si solamente son sexuales, o la Esencia…

– Maestro. Pues la Esencia, Esencia es. Los “animales intelectuales” son Elementales de la Naturaleza embotellados entre el Ego. Si cualquiera de ustedes desintegrara el Ego, queda el puro Elemental; se sumerge entre el seno de la Gran Realidad; un Elemental como cualquier otro, como el Elemental de las plantas, como los Elementales minerales; ¡SON ELEMENTALES ANIMALES, ésos no son Hombres!

NI LA ESENCIA QUE USTEDES CARGAN ES DE HOMBRE; son Elementales del Reino Animal.

Hasta ahí sí está correcto. En cuanto a los gérmenes para el Hombre, pues, están los gérmenes, por ejemplo, del Cuerpo Astral, están los gérmenes para el Cuerpo Mental, están los gérmenes para el Cuerpo Causal. Si uno transmuta incesantemente y desintegra el Ego, esos gérmenes se desarrollan, y al fin nace un Cuerpo Astral en el hombre, y al fin cristaliza un Cuerpo Mental en el hombre, y al fin cristaliza un Causal, y entonces se reciben los Principios Anímicos y nace el Hombre, aparece el Hombre…

Un momento, termina la pregunta…

– Estudiante. Si en realidad, nuestra Esencia es un Elemental, un Elemental animal, de bestia, la experiencia que en un momento dado uno toma aquí y que acrecienta la Esencia, porque en alguno, podríamos decir, hay un momento de Conciencia a través de la Experiencia, y es el Elemental éste

– Maestro. Pues la experiencia que tienen los “animales intelectuales” es la que tiene TODO ANIMAL: la que tiene el caballo, la que tiene el águila, la que tiene el burro; ellos también TIENEN EXPERIENCIAS. ¿O vamos a descartar las experiencias de todos los animales?

– Estudiante. Maestro, un animal… …un Cuarto Estado, se supone; para eso estamos trabajando aquí.

Esa Experiencia Mística Trascendental, ¿qué hace un elemental animal con ella?

– Maestro. Bueno, aclaro una cosa: HAY QUE DISTINGUIR ENTRE EL ANIMAL INTELECTUAL QUE NUNCA HA TRABAJADO SOBRE SÍ MISMO Y EL QUE YA ESTÁ TRABAJANDO SOBRE SÍ MISMO.

De manera que la pregunta está mal hecha. Es claro que el que está trabajando sobre sí mismo, obviamente se está convirtiendo en Hombre. Es una especie de estado transitorio entre el animal y el Hombre. Eso es distinto.

Pero al hablar como estoy hablando, me refiero a la mayoría, a los millones de “animales intelectuales” que pueblan el mundo. Pero los que ya están trabajando sobre sí mismos, se encuentran en un estado de transición entre el animal y el Hombre; eso es obvio. ¿Hay alguna otra pregunta? A ver, aquí hay una hermana que quiere preguntar, ¿qué es lo que preguntas tú?

– Estudiante. ¿La Auto-Realización, se puede decir que es sinónimo de que el “animal intelectual” se convierta en Hombre?

– Maestro. ¡ASÍ ES! Y HAY VARIAS AUTO-REALIZACIONES: Uno, puede con una Auto-Realización convertirse en Hombre, con la otra puede convertirse en un Cristificado, o en un Ángel; son distintas las Auto-Realizaciones que hay… A ver habla.

– Estudiante. Maestro, no sé si la pregunta que vaya hacer venga al caso. En una revista de esas de pacotilla (y no doy crédito a la revista, simplemente pienso que ahí hay un interrogante) se dice “que Samael existió en la Lemuria y que era un Ángel caído, y que enseñó en esa época la sexualidad, a esa raza de hombres que había. Que fue allí cuando hubo la unión de los Dioses con las hijas de los hombres”, o sea, donde me supongo que hubo la declinación, en base a… …¿cómo podríamos nosotros entender eso?

– Maestro. En la época de la Lemuria, no solamente el que está aquí hablando con ustedes se fue de bruces, sino que se fueron de bruces casi todos los Pitris Lunares, Agnishvattas, Tronos, Querubines, TODO EL EJÉRCITO DEL CIELO SE FUE ABAJO.

Cuando la gente comenzó a entrar en la generación animal, pues, yo también entré en la “bola”… A ver hermano.

– Estudiante. Venerable Maestro, le rogaría amablemente una explicación sobre lo siguiente: Si el Huracán, en el Ombligo del Mundo, en el Omeyocan, emitió el germen para el Hombre y al mismo tiempo gérmenes para las bestias, ¿cómo podemos conciliar… …que nuestra Esencia, venga aquí, Evolucionar y pasar por la parte animal para llegar al humanoide?

– Maestro. Bueno, daremos la respuesta. Es claro que está un poquito mal planteada, porque partes del principio de que ya los Hombres existen sobre la Tierra…

– Estudiante. Seguramente que no, señor. Porque si se habla de nuestro Real Ser, del Hombre hecho a imagen y semejanza de Dios, puramente espiritual, ¿cómo se puede conciliar que nuestra Esencia tenga que pasar por el tránsito antes?

– Maestro. Pues sencillamente “tal como es arriba es abajo”, tal como es aquí es en el Omeyocan, y es en el “Medio Día”, es decir, en los Aeones que comunican a la Tierra ésta, física, con el Omeyocan. Y hay que saber reflexionar un poco en esta cuestión…

En principio fue la VIDA MINERAL la que entró en actividad; así, pues, durante la PRIMERA RONDA, la vida mineral actuó intensivamente. Mas si uno examina con el Ojo de Dangma, el escenario del Universo en la Primera Ronda, descubre un Mundo completamente Mental. Entonces las rocas tampoco estaban muy diferenciadas del vegetal, ni del animal; los Reinos de la Naturaleza parecen que se entremezclaban unos con otros. Sin embargo, primaba la Vida Mineral en Estado Mental.

Se necesita que la Facultad extraordinaria del Ojo de Dangma esté muy bien desarrollada, para que el investigador competente pueda hacer una plena diferenciación entre los Elementales propiamente dichos del Reino Mineral y las rocas, o los elementos minerales existentes.

Normalmente, el investigador ve a los Elementales del Reino Mineral y los confunde con los Hombres, y ése es un error. Sólo que el investigador tenga muy desarrollada la Intuición Prajña- Paramita, se evitará de cualquier confusión y podrá hacer una diferenciación entre los Elementales minerales propiamente dichos y los minerales.

También vemos –durante esa Primera Ronda– existiendo a los HOMBRES REALES, los que se ocupan de todos los trabajos relacionados con los distintos Departamentos del Reino.

Es obvio que más tarde surge una SEGUNDA RONDA en el MUNDO ASTRAL; y en esa Segunda Ronda los Elementales del Reino Mineral avanzan un paso más y se convierten en ELEMENTALES VEGETALES. Vegetales que nada tienen de físicos, y se entremezclan con lo mineral y hasta con lo animal, porque todavía los Reinos de la Naturaleza no estaban, en aquella época, definidos.

Puede muy fácilmente confundirse el investigador y no ser capaz de ver a los vegetales, sino, estrictamente a los Elementales del Reino Vegetal. Pero esos Elementales del Reino Vegetal, fueron los mismos Elementales del Reino Mineral; son los mismos que actuaron en la Primera Ronda, pero que ahora se han elevado al Estado Vegetal.

En la TERCERA RONDA, es decir, en la época estrictamente ETÉRICA de nuestro mundo, en el período que podríamos llamar “LUNAR”, esos Elementales del Vegetal se han elevado al grado de ELEMENTALES ANIMALES; han dado un paso más avanzado. Entonces al llegar al estado de animales, pues, continúan sus procesos evolutivos e involutivos, porque en cada Ronda hay evoluciones e involuciones.

En la Tercera Ronda hubo evoluciones e involuciones; y los más avanzados animales se convirtieron en una especie de criatura muy semejante al Hombre. Tenía cierto parecido, dijéramos, a cualquier mamífero, mas no era un mamífero, era algo distinto: el HOMBRE PRIMORDIAL con las posibilidades de Hombre. Ése cristaliza, toma forma física en la Primera Raza de nuestro mundo; y al tomar la forma física, es claro que sufre un cambio en su morfología. Y así aparece el primer hombre, aparece sobre la Isla Sagrada, en el casquete polar del Norte, que entonces no estaba realmente, en el Polo Norte, sino en la zona ecuatorial.

Bueno, posteriormente continúan todos los procesos evolutivos e involutivos, que nosotros iremos desarrollando a través de la Embriogénesis, etc., etc., etc.

Los Hombres reales de la antigua Tierra-Luna, vivieron en la Primera, en la Segunda y en la Tercera Ronda, al lado de los Elementales, y también tomaron cuerpo en las primeras tres Razas que existieron. De manera que, en las primeras tres Razas surgieron Hombres nuevos y Hombres auténticos, que convivían felices en estado paradisíaco.

En cuanto a los gérmenes, propiamente dichos, de toda vida, vinieron desde el Omeyocan, pasaron por sucesivas transformaciones hasta cristalizar en la forma física, en las formas reales que están en el Omeyocan y en las tres Dimensiones Superiores de la Naturaleza: la Etérica, Astral y Mental.

Todo esto tendremos que irlo desarrollando en forma metódica, didáctica y dialéctica. Hoy solamente me limito, estrictamente, a esbozarlo, porque si quisiéramos detenernos ahora en esta cuestión, pues, francamente, no nos alcanzaría ni toda la noche, ni muchos años; esto es muy largo de hablar.

– Estudiante. …Cuando hablamos de la Evolución y la Involución se dice que en el Amanecer de un Día Cósmico, o sea, de un Mahamvantara, se desprendieron del Absoluto millonadas de Esencias con el único objetivo de evolucionar. Pero que en un principio, en la primera manifestación de vida, o cuando empezaron a evolucionar… …mineral, luego como vegetal, y posteriormente en animal, y luego en ser humano, más sin embargo… …cuando se habla de las Siete Razas nos encontramos de que los Protoplasmáticos, o sea la Primera Raza Polar, era de un material… …protoplasmáticos, ¿no? No encuentro la relación que en un comienzo…

– Maestro. Ya te dije que el Hombre, el primer intento de Hombre, cierta criatura muy parecida a los mamíferos, sufrió una transformación morfológica cuando cristalizó en este mundo tridimensional de Euclides, en la Época Polar.

Es claro que ese germen, que esa criatura de la Época Lunar –que vino a convertirse en el cuerpo del Hombre, o en algo semejante a Hombre, en la Época Polar–, pues tuvo que pasar por evoluciones a través de la Segunda y de la Tercera Ronda. Así pues no tiene nada de raro ni de extraño.

Ahora, que esas criaturas de esas Razas de la Época Polar, de la Hiperbórea y de la Lemuria, pues, hayan dejado ya de existir, no significa que no hayan existido; ¡existieron! Ahora, la Raza actual es diferente, es el resultado, como ya dije, del cruce de animales…

Leave a Reply