LA EXACTITUD DEL TERMINO

Sócrates exigía como base de su Dialéctica, la precisión del término. En nuestra Revolución de la Dialéctica exigimos como base la precisión del verbo.

La palabra, distintivo humano, es el instrumento de la expresión individual y de la comunicación entre los hombres. Es el vehículo del lenguaje exterior y la descarga o exteriorización del complicado lenguaje interior, que tanto puede ser utilizado por el Ser o por el ego.

Platón, en el diálogo “Fedón”, expresaba a uno de sus discípulos un concepto famoso por su profundidad y delicadeza moral, como principio humano de la propiedad idiomática. Dice así: “Ten por sabido, mi querido Critón, que el hablar de una manera impropia es no sólo cometer una falta en lo que se dice, sino una especie de daño que se causa a las almas”.

Si queremos resolver los problemas, debemos abstenernos de opinar. Toda opinión puede ser discutida. Debemos resolver un problema meditando en él. Es necesario resolverlo con la mente y el corazón. Debemos aprender a pensar por nosotros mismos. Es absurdo repetir como loros las opiniones ajenas.

Cuando el ego se aniquila, desaparecen los procesos opcionales de la mente. Opinión, es la emisión de un concepto por temor de que el otro sea el verdadero, y esto indica ignorancia.

Es urgente aprender a no identificarse con los problemas. Es necesario auto-explorarnos sinceramente y luego guardar silencio mental y verbal.

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