LA CLAVE S.O.L.

La gente nace, crece, se reproduce, envejece y muere con la conciencia dormida, y nunca sabe de donde viene ni cuál es el objeto de su propia existencia; lo más grave es que todos creen que están despiertos.

Andamos por las calles con la conciencia dormida. Estamos en la casa, en el trabajo, en el taller, en la oficina, etc., con la conciencia profundamente dormida. Manejamos el automóvil y vamos a la fábrica con la conciencia tremendamente dormida.

 Muchas personas, por ejemplo, se preocupan por saber muchas cosas esotéricas, pero nunca se preocupan por despertar conciencia. Si la gente se hiciera el propósito de despertar aquí y ahora, de inmediato podría conocer todo aquello que para ella son enigmas; y por eso es que existe el escepticismo, porque el escéptico es ignorancia es conciencia dormida.

El hombre dormido en presencia de una copa de licor termina borracho. Cuando el hombre dormido se encuentra en presencia del sexo opuesto, termina fornicando. El dormido se identifica con todo cuanto le rodea y se olvida de sí mismo.

Llegue uno a donde llegue, a cualquier sala, ande por las calles a pie o en carro, recorra lugares de día o de noche, esté donde esté, sea en su trabajo o en el taller, donde sea, tiene que estarse recordando así mismo. En presencia de cualquier objeto hermoso, de cualquier vitrina donde se exhiban cosas muy hermosas, joyas muy preciosas, etc., tiene uno que no olvidarse de sí mismo. No identificarse con nada de todo aquello que lo fascine o le guste.

SUJETO-OBJETO-LUGAR

División de la atención en tres partes.

Si uno se acostumbra a vivir siempre con la atención dividida en esas tres partes; Sujeto, Objeto y Lugar, se acostumbra a hacerlo diariamente y a todo momento, de instante en instante y de segundo en segundo, pues esa costumbre se graba profundamente en la conciencia y por la noche, al estar ustedes dormidos, resultan haciendo el ejercicio lo mismo que lo hacen en el físico, entonces el resultado es el despertar de la conciencia. Ustedes saben que muchas veces resulta uno haciendo en la noche lo mismo que está acostumbrado a hacer en el día. Muchos, por ejemplo, están trabajando durante el día en la fábrica, o de vendedores ambulantes, o en la oficina, y por la noche se ven trabajando durante el sueño, haciendo exactamente lo mismo que hacen durante el día, sueñan que están en la fábrica, vendiendo o en la oficina, etc. Es claro que todo lo que uno haga en el día, lo hace en la noche, es decir, resulta soñándolo en la noche.

SUJETO: Hay necesidad pues de estarse recordando siempre a sí mismo, no solamente en lo físico, sino vigilando sus propios pensamientos, sentimientos, emociones, deducciones, apetencias, temores, anhelos, etc., etc., etc. y otras tantas cosas. SUJETO, o sea uno mismo. No olvidarse de sí mismo ni un solo instante.

OBJETO. Observar todas las cosas. Qué tal que en este mismo momento de estar ustedes leyendo este libro llegara una persona que ya murió hace muchos años y les hablara. Sería usted tan ingenuo o ingenua, estarían tan distraídos como para no preguntarse a sí mismos: ¿Qué es esto? ¿Será que estoy en astral?.

¿Sería usted tan despreocupado de no hacer el experimento y dar el saltito?. Bueno pues, no olviden que cualquier detalle, por insignificante que sea, debe ser motivo como para hacer ese tipo de reflexiones. Todo debe ser estudiado detenidamente y uno debe preguntarse a sí mismo: ¿porqué estoy aquí?.

LUGAR: Uno no debe vivir inconsciente. Cuando llegamos a tal o cual lugar, debemos observarlo detalladamente, muy minuciosamente y preguntarse así mismo: ¿Por qué estoy yo aquí en este lugar?. Y a propósito usted que está leyendo este libro, dígame, ya se preguntó ¿por qué está ahí en ese lugar donde se encuentra leyendo? ¿Ya se tomó la molestia de observar su lugar, el techo o las paredes, o el espacio que le rodea? ¿Ya observó el piso o el sitio, arriba, abajo o a los lados atrás de usted o hacia o hacia delante? Es cuestión, pues, de hacer la práctica durante el día, a todas horas, en todo momento o segundo, para lograr hacerla en la noche y despertar conciencia.

Le preguntaron en cierta ocasión a Buda “¿Quien es un Hombre Santo?” y Buda respondió: “Cada hora se divide en cierto número de segundos, y cada segundo en cierto número de fracciones. El santo es en realidad el que es capaz de estar totalmente presente en cada fracción de segundo”

 El Mañana no es real. La única realidad es el presente

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