El Sacrificio

Queridos hermanos gnósticos, aquí están, ante ustedes, dos grandes paladines del Movimiento Gnóstico Internacional: El uno es M. A. N., que en estos precisos instantes está arreglando el Centro de Capacitación en el Canadá; porque el Canadá, como ya dije, es, precisamente, la cabecera de puente que nos sirve para el salto a Europa.

Por otra parte les presento aquí al Sr. E. V., él está estableciendo ya la base de nuestro Movimiento Gnóstico en la Isla de Tenerife, frente a la costa de Marruecos. Desde esa base, nos lanzaremos ya a Londres, ya a París, a Berlín, etc., etc., etc., para hacer una gigantesca labor en todo el Continente Europeo.

Ruego pues, un gran Aplauso para estos dos grandes paladines. [Aplausos] […] Bien, ahí tienen ustedes el puente entre dos continentes: Por una parte tenemos al Canadá, representado por M. A. N. y F. S. B., quienes ya salen rumbo a ese país. Y por otra parte, está aquí nuestro hermano E. V., en las Canarias. ¡He ahí el puente extraordinario entre América y Europa, para iniciar la marcha gnóstica hacia el Viejo Mundo.

Incuestionablemente, necesitamos trabajar con una intensidad extraordinaria. Es bueno saber que Hercólubus, ciertamente, ya está a la vista de todos los científicos del mundo, y ése es el planeta que se viene a “almorzar” a la Tierra, el mundo gigante que se acerca. [Aplausos] Antes de que ese monstruo llegue y acabe con nosotros, pues, nosotros vamos a trabajar intensivamente DIVULGANDO EL EVANGELIO CRÍSTICO, en toda la redondez de la Tierra.

Estamos hablando nosotros, entre terremotos y maremotos y grandes cataclismos: ¡LOS TIEMPOS DEL FIN HAN LLEGADO! Arde, pues, Barnard I en el espacio infinito, y todo ese Sistema Solar al cual pertenece, se acerca peligrosamente hacia nuestra órbita, a velocidades extraordinarias.

Hermanos, recordemos la gran palabra de Jesús, el Gran Kabir, dijo que:

“Primero se divulgaría el Evangelio Crístico en toda la redondez de la Tierra y luego vendía el fin”…

Si estudiamos cuidadosamente a Mateo según la Ciencia, veremos que se cita allí a Jerusalén:

“Cuando Jerusalén esté rodeada de ejércitos –dice el Apóstol– es porque los tiempos del fin han llegado. Y cuando viereis toda clase de desastres sobre la Tierra, es porque el fin ha llegado; y habrán guerras y pestilencias y rumores de guerras por todas partes”…

Éstas son las señales, pues, de la Gran Catástrofe, así que el tiempo está realmente corto: Nos hallamos ante el dilema del Ser o No Ser de la Filosofía…

Así hermanos, que hoy estamos todos congratulados, entusiasmados aquí, al contemplar estos paladines de la Gran Causa, no debemos olvidar jamás, que EL TIEMPO ES SAGRADO, que ha llegado la hora de INTENSIFICAR nuestros ESFUERZOS, de TRABAJAR SOBRE SÍ MISMOS y también de SACRIFICARNOS POR NUESTROS SEMEJANTES.

¡Ha llegado el instante en que nosotros nos encontramos ante el dilema del Ser o No Ser de la Filosofía, UN PASO ATRÁS Y ESTAREMOS PERDIDOS!

Estamos realmente, en épocas de crisis mundial y bancarrota de todos los principios morales; la humanidad ha entrado por el camino involutivo, descendente y por doquiera no se encuentra sino la podredumbre. “¡Babilonia la grande, la madre de las fornicaciones y abominaciones de la Tierra, será destruida y de toda esta perversa civilización de víboras no quedará piedra sobre piedra!”…

El Gnosticismo Universal ya arde en toda América, se desborda y en estos precisos instantes revolucionarios, se prepara para el “gran salto” a Europa. Indubitablemente, la Gnosis, arderá también, incendiará, en todos los países del Viejo Mundo. Mucho más tarde, iniciaremos la marcha sobre el Continente Asiático y entonces, temblará Asia, temblará Japón, la China, la India, todo ese Viejo Continente.

Indudablemente, nosotros estamos iniciando la Revolución Espiritual del mundo entre el augusto tronar del pensamiento, y ya NADA NI NADIE PODRÁ DETENERNOS EN ESTA MARCHA LUMINOSA Y TRIUNFAL. [Aplausos] […]

SEGUNDA PARTE

Antes del cataclismo final, los dolores se aumentarán espantosamente, multiplicándose hasta el infinito; los terremotos azotarán al mundo, los ciclones y huracanes arrasarán países enteros; las enfermedades se multiplicarán y no habrán remedio; la Tercera Guerra Mundial, atómica, destruirá las grandes ciudades y llegará el momento en que por doquiera no habrá sino lamentos, muertes y enfermedades.

Los soldados del Movimiento Gnóstico deben trabajar intensamente, deben convertirse en Misioneros y llevar la palabra a todas partes; deben incendiar al mundo, deben abrir Lumisiales, Salas de Meditación, Primeras Cámaras por doquiera, y llevar la enseñanza hasta los rincones más profundos.

Se necesita acción intensiva, no bastan las nobles intenciones; se necesita actuar y eso, precisamente eso, es lo que deben hacer los gnósticos revolucionarios. Debemos avanzar con firmeza, resueltos y vigorosos; necesitamos atender a millones de personas, cueste lo que cueste; hay que organizar grupos gnósticos por todas partes: en las ciudades, en los pueblos, en el mundo de la educación pública, en el mundo de las inquietudes espirituales.

Cuando uno comprende el momento en que está viviendo, cuando uno de verdad ama a sus semejantes, cuando ciertamente quiere Autorrealizarse íntimamente, cueste lo que cueste, no le importan los sacrificios ni los esfuerzos; con mucho gusto está uno dispuesto a ofrecer su vida misma en el Ara del Supremo Amor por la Humanidad.

Pensad en lo que son tantos millones de condenados a muerte, al hambre, a la desolación, a la miseria, al incendio, a las enfermedades. ¡Tened piedad por tantas gentes! Se necesita realmente multiplicar esfuerzos; necesitamos más Misioneros Gnósticos Internacionales, Nacionales, Estatales, etc. Hay necesidad de mayor actividad, de mayor amor por la Humanidad.

Hay que empuñar la ANTORCHA DE LA VERDAD para incendiar al mundo, cueste lo que cueste.

¡Piedad por los que sufren, piedad por tantas gentes que no han visto jamás un rayo de Luz! ¡Nunca antes se había visto un momento tan horroroso como el presente!

Samael Aun Weor

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