EL NERVUS SYMPATHICUS

EL NERVUS SYMPATHICUS es fundamental en todos los rituales de la Alta Magia, pues fuera de toda duda, éste en sí mismo, es aquel omnipotente condensador del sentimiento que alterna y concentra todo el circuito maravilloso de nuestras facultades anímicas y por el cual se gobiernan pensamientos, concepciones, deseos, ideas, anhelos, etc., etc., etc.

La física nuclear ha venido a demostrar en forma contundente, clara y definitiva, que toda materia es inmaterial.

Resulta incuestionable el que todos los ritmos celulares internos, son anímicos (ANIMAE).

La unidad del cuerpo y esencia suele manifestarse en forma de vibraciones electroides a través del mundo de sensaciones exteriores e interiores.

Sólo mediante la íntima aspiración esotérica en dirección del todo, de lo inevitable, de lo insuperable, pueden los hombres y mujeres que se adoran llegar a ser realmente completos, íntegros, unitotales.

Escrito está y con palabras de oro en el gran libro de la existencia cósmica, de que sólo en esa plenitud masculino-femenina pueden hallar los sexos opuestos el equilibrio recíproco perfecto.

Con la simultánea entrega al Padre que está en secreto y a la Divina Madre Kundalini, tienen en mano hombre y mujer, el hilo de Ariadna del ascenso místico, el áureo bramante que les conducirá de las tinieblas a la luz, de la muerte a la inmortalidad.

Es indubitable -y todo Esoterista idóneo lo sabe-, que las auténticas fuerzas procreadoras, las anímicas y espirituales, se encuentran en el fondo vital o Lingam Sarira de nuestro organismo.

Es el “SYMPATHICUS” o sistema nervioso secundario con toda su red de sensibles mallas ganglionares, el mediador y conductor a la realidad interior, que no sólo influye definitivamente sobre los órganos del alma, sino que también gobierna, dirige y controla los centros más importantes en el interior de nuestro organismo.

Resulta patente, claro y manifiesto, que el “SYMPATHICUS” guía de manera igualmente misteriosa, las maravillas de la concepción fetal y las actividades del corazón, riñones, cápsulas suprarrenales, glándulas sexuales, etc., etc., etc.

Mediante la dirección de la corriente molecular y la cristalización de rayos cósmicos, el “SYMPATHICUS” balancea entre los ritmos del fuego universal a todos los elementos físicos y psíquicos que le están subordinados.

Es también el “NERVUS SYMPATHICUS” un “NERVUS IDEOPLASTICUS”, maravilloso, extraordinario, formidable.

Debemos enfatizar la idea de que el sistema secundario obra como mediador entre la vida subjetiva, tridimensional y el mundo interior de la objetividad espiritual.

El “NERVUS SYMPATHICUS” es el gran equilibrador, medio que apacigua y reconcilia a los pares de opuestos de la filosofía en el fondo viviente de nuestra conciencia.

EL MOVIMIENTO GNÓSTICO REVOLUCIONARIO afirma que la ascética cristiana medieval resulta ahora extemporánea, anticuada, reaccionaria.

Es ostensible que por estos tiempos de acuario, van a despertar de nuevo a la vida muchos cultos sexuales antiguos, a menudo de origen asiático.

Samael Aun Weor

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