El Átomo Nous

Belcebú, el príncipe de los demonios, fue engrosando las filas de sus legiones con nuevos prosélitos, que diariamente reclutaba entre los hombres de la época solar y así se convirtió en Jerarca de legiones.

El universo brillaba y resplandecía lleno de inefable belleza. La humanidad de la época solar era análoga a las demás humanidades de cualquier época, y entre los hombres de aquella época, hubo uno que se esforzaba terriblemente por llegar a la perfección. Ese hombre fue más tarde Cristo, el Divino Rabí de Galilea, el Logos Solar.

Había en la época solar otro templo de magia negra donde se iniciaron también muchísimos hombres que más tarde se convirtieron en demonios. Astarot fue iniciado en ese negro y gigantesco templo.

Al acercarse después de millones de años la noche cósmica de aquella época solar, los cuatro señores de la llama dotaron a los actuales íntimos humanos del alma espiritual o cuerpo búdico, que es el cuerpo de la intuición.

El vehículo de la intuición está conectado directamente con el corazón. El corazón es pues el centro de la intuición. El Chacra o Flor de Loto de la intuición gira y resplandece con extraordinaria belleza. En ese chacra hay 7 centros atómicos que sirven de instrumentos a las 7 grandes jerarquías cósmicas para actuar sobre nuestro maravilloso organismo. Como ya dijimos en nuestro libro titulado «El Matrimonio Perfecto o la Puerta de Entrada a la Iniciación», el corazón del Sol está análogamente construido como el corazón de nuestro organismo humano. Así como en el sol hay 7 jerarcas que dirigen los 7 rayos cósmicos, así también en nuestro corazón hay 7 cámaras que pertenecen a las 7 grandes jerarquías cósmicas.

“Así como el Sol tiene un núcleo atómico central, que es el Átomo Nous, que es la sede de Brahma en nosotros, dicho átomo es el primer centro vital que funciona en el feto y el último que deja de vivir en nuestro organismo”.

Este átomo contiene la mente, la vida, la energía y la voluntad del hombre, y tiene un aura luminosa opalescente que Irradia y resplandece.

Al final de la época solar la humanidad de aquel tiempo llegó al estado Angélico, y son los Arcángeles de hoy en día. El más alto iniciado de ellos fue Cristo, pero no todos los humanos de ese entonces llegaron a ese estado, pues la mayoría se convirtieron en demonios.

Yahvé, el polo contrario del Cristo, fue el más alto iniciado negro y tenebroso de esa época. Llegada la noche cósmica pareció el universo sumirse en el caos. La naturaleza entera entró en el sueño feliz… Las semillas de todo lo viviente se entregaron en brazos del sueño… y en los espacios infinitos vibraron deliciosamente las arpas de los Elohim.

Aun Weor

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