LOS NAZARENOS

Tomado del Círculo de Investigación de la Antropología Gnóstica
Inicialmente, se llamó así a la nueva secta judía seguidores de Jesús, el nazareno. Palabra derivada de “nazar” (Hombre de nariz recta; Jesús, en lugar de la típica nariz curvada de tipo judío, tenía la nariz recta pues por parte de padre era de raza blanca céltica).

La doctrina del nazareno nos invita a la formación de nuestro Cristo Interior. Pablo de Tarso, gnóstico nazareno, predicó esta enseñanza cuando llegó encadenado a Roma y la difundió por muchos puntos del Imperio Romano.

Estudiando cuidadosamente a Pablo, se observa que raramente alude al Cristo histórico sino que se refiere al Cristo Interior, el que debe surgir del fondo de nuestro Espíritu, de nuestra Alma.

Pensar que el Cristo Cósmico es solamente un individuo sagrado llamado Jesuá Ben Pandirá, que se conoció hace dos mil años y que enseñó la doctrina de los gnósticos, realmente no es comprender a fondo los Misterios Crísticos. Se sabe por la enseñanza gnóstica que el Cristo es una fuerza cósmica que se encarna en todo individuo debidamente preparado, como lo fue Jesús, y que inútilmente habría nacido, muerto y resucitado Jesús sino naciera, muriera y resucitara en nosotros también. Esta es la doctrina, la naturaleza del “Salvator Salvandus”.

La Gnosis, a través de los tres factores de la revolución de la Conciencia, enseña todas las claves para comprender al Cristo, para celebrar, algún día, la “Navidad del Corazón”.

El Maestro Huiracocha (Krumm-Heller), en su libro “La Iglesia Gnóstica”, explica que los esenios tenían como objeto sagrado un cáliz en el cual tomaban una mezcla de vino y agua y que jamás faltaba sobre los altares el símbolo de la serpiente.

Los nazarenos también eran conocidos como bautistas, sabeanos y cristianos de San Juan. Los gnósticos bautistas aseguraban que el verdadero Mesías era Juan y que Jesús tan sólo era un iniciado que quiso seguirlo, por lo que surgieron disputas entre bautistas, esenios y otros grupos.

El error de tales gentes consistía en la absurda creencia de que el Kabir Jesús no era el Hijo de Dios sino sencillamente un profeta que quiso seguir a Juan.

Orígenes explicaba: “existen algunos que dicen de Juan el Bautista que él era el Ungido (Christus)”(Vol. II Pág.150). “Cuando las concepciones de los gnósticos, que veían en Jesús el Logos y el Ungido, empezaron a ganar terreno, los primitivos cristianos se separaron de los nazarenos porque acusaban a Jesús de pervertir las doctrinas de Juan y de cambiar por otro, el bautismo del Jordán” (Codex Nazarenus II, Pág.109).

No está de más aseverar, con gran énfasis, el hecho transcendental de que el Bautista era también un “Christus”.

Samael Aun Weor

Esta es la unica y verdadera imagen de nuestro señor el Cristo tal como aparece en el libro el Matrimonio Perfecto del Maestro Samael Aun Weor

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